El Tribunal de Apelaciones de Kabul anuló la pena de muerte dictada en primera instancia contra cuatro hombres culpables de haber linchado a la joven Farjunda, falsamente acusada de haber quemado un Corán.
El calvario de esta joven de 27 años puso de relieve las discriminaciones y la violencia contra las afganas en una sociedad patriarcal.
El 19 de marzo, una muchedumbre golpeó a Farjunda hasta la muerte, acusándola de haber profanado el libro sagrado del islam. Después quemaron su cuerpo y lo tiraron a un río de Kabul.
El drama fue condenado por el presidente Ashraf Ghani y por los talibanes del mulá Omar, cuyo régimen (1996-2001) era conocido por el trato vejatorio que dispensaba a las mujeres.
Cientos de personas se movilizaron en Kabul para protestar contra esta muerte. Y las mujeres fueron quienes transportaron el féretro de la joven hasta el cementerio, algo insólito en el país.
Los jueces del tribunal de primera instancia de "crímenes contra la seguridad nacional" condenaron en mayo por unanimidad a cuatro hombres a morir en la horca por este asesinato.
Pero en una audiencia celebrada discretamente esta semana, el tribunal de apelaciones decidió "reducir la pena a 20 años de prisión para tres de ellos y a 10 para el cuarto", informó a la AFP Nasir Murid, presidente de la corte, sin especificar el motivo.
La legislación afgana prevé la pena de muerte en los casos de asesinato, terrorismo y violación, entre otros.
Oficialmente, las últimas ejecuciones se remontan a octubre pasado, cuando cinco hombres murieron en la horca en una prisión de Kabul por robo y violación colectiva.