Burundi efectuará el martes elecciones presidenciales en medio de la agitación política suscitada por el intento del presidente Pierre Nkuruniziza de buscar un tercer periodo en el cargo.
Existen temores de que los comicios devengan en violencia. Una granada estalló el lunes en Bujumbura, el distrito comercial en el centro de la capital, sin que hubiera heridos, dijo el vocero interino de la policía, Pierre Nkurikiye. Por la noche se pudieron escuchar disparos en el barrio de Nyakabiga, de acuerdo con el periodista local Patrick Wasso quien vive cerca de donde sucedieron.
Se desconoce si alguien resultó herido. El mismo barrio fue escenario de explosiones y disparos en la víspera de las elecciones parlamentarias del 26 de junio.
Los preparativos para las elecciones quedaron completados con la distribución de las urnas y papeletas en casi 11.500 centros de votación en el país. Además, la seguridad fue reforzada para garantizar que los comicios se efectúen sin contratiempos, dijo el lunes el vocero de la comisión electoral, Prosper Ntahorwamiye.
Ntahorwamiye afirmó que la comisión prevé una gran participación de los 3,8 millones de electores registrados porque la mejora de la seguridad alentó el regresó de numerosos refugiados. Sin embargo, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados dijo que no ha registrado el regreso de ninguno de los más de 170.000 de ellos que huyeron del país, por temor al estallido de hechos violencia relacionados con las elecciones.
En mayo, la Unión Europea suspendió su misión de observadores electorales en Burundi debido a las preocupaciones suscitadas por las restricciones a la prensa independiente, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes y la intimidación contra los partidos de oposición y grupos civiles. Por motivos de seguridad, el clero católico local también retiró su apoyo a la realización de las elecciones en la fecha prevista.
La Misión de Observadores de Naciones Unidas en Burundi dijo que los comicios parlamentarios, en los que el partido gobernante ganó la mayoría de las bancas, no se realizaron en un ambiente de elecciones libres, confiables e incluyentes.
Los opositores dicen que Nkurunziza debe irse porque la constitución limita al presidente a dos periodos en el cargo, pero sus simpatizantes dicen que tiene derecho a un tercero porque en su primero en 2005 fue elegido por los legisladores y no por el voto popular.
La agitación política propició una asonada golpista militar que fue sofocada rápidamente por las fuerzas leales a Nkurunziza.




