EEUU Internacionales -  27 de julio 2015 - 19:48hs

Jeb Bush dice que no es un cascarrabias

Jeb Bush dijo este lunes que no es un conservador "enojado", sino un "conservador comprometido" que, de ser electo presidente, construiría una economía fuerte para sacar a la gente de la pobreza, daría a los niños una buena educación y motivaría a las familias a mantenerse juntas.

Como conservadores, "si actuamos con nuestro corazón la gente progresará", dijo Bush a un grupo de sacerdotes del Centro Internacional de la Familia, una iglesia que no pertenece a una confesión religiosa concreta con una congregación en su mayoría formada por puertorriqueños. Algunos pastores llegaron desde Nueva Jersey y Puerto Rico para escuchar las declaraciones del precandidato presidencial y exgobernador de Florida.

En un intercambio abierto y casual con cerca de 150 ministros, Bush abordó preguntas relacionadas con la libertad religiosa en casa y el extranjero, el apoyo a la estadidad de Puerto Rico y la revisión del sistema inmigratorio. Dijo que su objetivo de hacer crecer la economía en un 4% anual haría más para ayudar a los estadounidenses que pasan apuros que cualquier programa gubernamental.

"Soy un conservador comprometido", dijo. "Pero no estoy enojado. Quiero que la gente progrese".

"Mi mensaje es de optimismo, inspirador", dijo Bush en español y otra vez en inglés, un claro golpe contra el precandidato republicano Donald Trump, que ha atraído atención con sus comentarios controversiales sobre México y los inmigrantes mexicanos.

Wanda Rolon, una de seis pastores que viajaron desde Puerto Rico para encontrarse con Bush en Orlando, dijo que se sentía tranquila de escuchar que Bush ayudaría a su isla de origen a salir de la crisis.

Bush dijo que Puerto Rico debería recibir "más flexibilidad" para lidiar con su deuda de 70.000 millones de dólares.

Gregory Brewer, el obispo episcopal del centro de Florida, le preguntó a Bush sobre la persecución de cristianos en países extranjeros.

Bush culpó al gobierno de Obama por la "falta de compromiso hacia los cristianos perseguidos".

"¿Si no nosotros, quiénes?", preguntó retóricamente Bush sobre la obligación de Estados Unidos de proteger la libertad religiosa en todos lados.

Bush también reiteró su plan de arreglar las leyes de inmigración de Estados Unidos y extender estatus legal a la gente que vive en el país sin autorización, un problema que lo enfrenta a varios de sus rivales republicanos.

"Es un sistema inoperante usado para propósitos políticos", dijo.