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Testigos: 7 muertos en nuevo ataque en capital de Burundi

Siete personas fallecieron en un ataque ocurrido durante la noche en un bar, el último acto violento registrado en la capital de Burundi, Buyumbura, dijeron testigos el domingo.

Vecinos encontraron los cuerpos ensangrentados tendidos en el suelo tras escuchar disparos el sábado por la noche en un bar en el vecindario de Kanyosha, en el sur de Buyumbura.

Venant Rwakiranya, que vive cerca del local y vio los cuerpos, dijo el domingo que el propietario del establecimiento, su sobrino y uno de sus empleados estaban entre las víctimas.

Los hombres armados ordenaron a todos los que estaban sentados en el exterior del bar que entrasen en el local antes de comenzar a disparar indiscriminadamente, dijo otro testigo, que pidió hablar bajo condición de anonimato por preocupaciones sobre su seguridad.

La comunidad internacional está cada vez más preocupada por la situación en el país centroafricano, que registra disturbios desde el anuncio del presidente de optar a la reelección.

Al menos 198 personas han perdido la vida en Burundi desde finales de abril, cuando el presidente Pierre Nkurunziza anunció su candidatura, con la que finalmente ganó la reelección para un tercer mandato, según funcionarios de Naciones Unidas. La cifra real de muertos es mucho mayor, ya que gran parte de los asesinatos no se reportan.

El plazo dado por el gobierno para entregar las armas ilegales bajo la amenazada de enfrentar acciones policiales extraordinarias espiró a la medianoche del sábado y Nkurunziza ha pedido a las fuerzas de seguridad que empleen todos los medios a su alcance para restaurar el orden.

Aunque la actual ola de violencia parece ser de carácter político, Burundi tiene un historial de conflictos sangrientos entre hutus y tutsis. Nkurunziza llegó a poder en 2005, casi al final de una guerra civil que dejó unos 300.000 muertos entre 1993 y 2006.

Human Rights Watch dijo el sábado que en los dos últimos días algunos vecindarios de Buyumbura "han empezado a vaciarse" mientras sus residentes huyen presas del pánico a otras zonas que consideran menos peligrosas.

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