EEUU Internacionales -  20 de enero de 2016 - 15:37

Rubio apuesta a una estrategia nacional, a largo plazo

Mientras muchos de sus rivales en la puja por la candidatura republicana a la presidencia se enfocan en los primeros estados donde habrá primarias, Marco Rubio apuesta a una estrategia nacional, llamada a dar resultados a largo plazo y no en las consultas iniciales de febrero.

Se juega a que los republicanos al final de cuentan se unirán detrás suyo en unas primarias que duran meses.

Es una estrategia muy riesgosa para Rubio, quien todavía no ha logrado desprenderse del pelotón de candidatos que tratan de ser alternativas a Donald Trump y Ted Cruz, los favoritos de las encuestas de Iowa a menos de dos semanas de esa primera consulta.

La estrategia de Rubio va mucho más allá de las cuatro votaciones de febrero, en Iowa, New Hampshire, South Carolina y Nevada.

En los últimos días Rubio se ha presentado como un ferviente conservador evangélico, firme en torno a la seguridad nacional, que se solidariza con los inmigrantes que están en el país ilegalmente y alguien que puede captar el voto de los jóvenes.

"No podré caerle bien a todos en todos los temas", declaró Rubio a la Associated Press el lunes. "Pero quiero conseguir suficientes delegados como para ser elegido" ahora que la repartición es proporcional al voto.

Esa fue la imagen que transmitió esta semana al hacer campaña en Iowa, antes de dirigirse a New Hampshire, donde espera despegarse del grupo de precandidatos que se ofrecen como alternativa a Cruz y Trump.

"A menudo pienso que los republicanos tenemos una mala elección", expresó el senador Jack Whitver, quien dirige la campaña de Rubio en Iowa, al presentarlo durante un acto esta semana. La elección, dijo, es con frecuencia entre "el esteablishment, una persona moderada que todo el mundo dice puede ganar la elección, o un verdadero conservador, que todo el mundo dice no puede ganar la elección".

"Este año no tenemos que optar entre esas alternativas", agregó. "Este año lo podemos tener todo"

A la luz de los problemas que enfrenta Jeb Bush, algunos importantes donantes y funcionarios electos republicanos creen que Rubio es quien más posibilidades tendría de derrotar a Hillary Clinton en las elecciones generales de fin de año. Pero en un año en el que el electorado parece estar rechazando a la gente de adentro, a Rubio le ha costado atraer el voto de quienes cuestionan el establishment y marcha detrás de Cruz y Trump en las encuestas a pocos días de la asamblea partidaria de Iowa, programada para el 1ro de febrero.

La gente de Rubio admite que no tiene muchas esperanzas de ganar ninguna de las tres primeras votaciones, en Iowa, New Hampshire y South Carolina.

En la era moderna, ningún republicano ganó nominación presidencial sin haber triunfado en al menos una de las tres primeras primarias. Pero el equipo de Rubio cree que se puede cambiar esa tendencia si queda entre los tres primeros en esos estados y sobrevive hasta marzo. Los entendidos dicen que a partir de entonces comienza una batalla muy diferente debido a que ahora el ganador no se lleva todos los delegados de un estado, sino que estos son repartidos proporcionalmente.

La estrategia da por sentado que algunos de los rivales "mainstream" (de las corrientes dominantes) de Rubio quedarán en el camino y que el senador de la Florida logrará aglutinar al electorado republicano detrás suyo a partir de su popularidad en el tea party, sus antecedentes en seguridad nacional y sus posturas conservadoras en temas sociales.

"Todo lo sucedido en los ciclos electorales previos no tiene vigencia ahora", aseguró el donante californiano John Jordan, quien dirige un "super PAC" (Comité de Acción Política) que recauda fondos para Rubio. "Dicho esto, no creo que sea necesario ganar ninguno de los primeros estados".

Los asesores de Rubio dicen que su mensaje se inspira en el de Ronald Reagan, quien enfatizaba posturas conservadoras en economía, asuntos sociales y seguridad nacional.

Rubio destacó su fe religiosa en Iowa, donde un aviso resalta su oposición al aborto y donde dijo que el cristianismo era "la mayor influencia" en su vida.

Al recorrer el este de Iowa, que es más moderado, sostuvo que sus antecedentes en política exterior y las fuerzas armadas son muy superiores a los de sus contrincantes. "No hay punto de comparación", aseguró.

Agregó que solo él puede atraer el voto de gente que tradicionalmente no vota por los republicanos.

En una presentación en Ottumwa, el médico Michael Shaeffer le preguntó en qué se diferenciaba de los demás. La respuesta no le convenció demasiado, pero de todos modos dijo que "no vamos a votar necesariamente por la mejor personas. Vamos a votar la que tiene mejores posibilidades de ganar".

FUENTE: AP