Afganistán Internacionales -  12 de octubre 2016 - 17:11hs

Los chiitas de Afganistán celebran una Ashura bañada en sangre

Una serie de ataques contra la comunidad chiita de Afganistán ensombreció la conmemoración de la Ashura, la más importante para la comunidad chiita, que acusó este miércoles al gobierno afgano de no garantizar la seguridad en los lugares de culto.

Tras dos ataques ocurridos el miércoles por la tarde contra dos mezquitas de Kabul donde los peregrinos se habían reunido, este miércoles fue atacada una mezquita del distrito de Balj, en el norte de país.

Según los últimos balances disponibles, los ataques del martes contra las mezquitas Karte Saji y Karte Shar de Kabul dejaron 17 muertos y 62 heridos entre los miembros de la comunidad chiita, incluyendo muchos niños y numerosas mujeres. La explosión de una bomba en la entrada de la mezquita de Balj mató al menos a 14 personas e hirió a 28, según las autoridades locales.

En un comunicado difundido por las redes sociales, incluyendo Telegram, la organización yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó el principal ataque contra la mezquita de Karte Saji, un barrio del oeste de Kabul donde reside la minoría chiita hazara.

"Todo el mundo gritaba de terror, algunos hombres lograron huir pero no vi a ninguna mujer que pudiera salir", dice Sayed Solaima, que perdió a su padre en el ataque.

El ataque contra la mezquita de Karte Saji fue perpetrado por un atacante solitario que lanzó dos granadas y luego disparó a mansalva contra el gentío.

Luego se registró un segundo ataque contra otra mezquita chiita situada en el mismo barrio, indicó el portavoz del ministerio del Interior Sediq Sediqqi.

Según el portavoz, ambos atacantes fueron abatidos por las fuerzas especiales.

El miércoles, día de la Ashura, el estallido de una bomba a las puertas de la mezquita de Balj bañó de sangre este día señalado. "Desgraciadamente, 14 personas fueron abatidas y 28 resultaron heridas en la explosión", indicó a la AFP el portavoz del gobernador, Munir Ahmad Farhad.

La comunidad chiita conmemora en todo el mundo este miércoles la muerte del imán Husein, nieto del profeta Mahoma, asesinado en el año 680, episodio fundador del chiismo.

Para los chiitas afganos de la minoría hazara, esta conmemoración llevaba doblemente este miércoles el velo negro del duelo.

Los familiares de los heridos permanecían en el hospital, como el padre de una niña de seis años, en estado de coma con la cabeza vendada.

En otra sala una madre y su hija, ambas heridas, reposaban abrazadas en la misma cama.

"El atacante disparaba contra todos. Me hirió en la pierna. Por suerte mi hijo se escapó corriendo. Muchos niños fueron heridos", dijo Saleha.

"Pero claro, las familias del presidente y de los ricos viven en el extranjero. A quienes matan todos los días es a la pobre gente", agregó.

En la mezquita de Karte Saji, los hombres lamentaban la falta de medidas de seguridad a pesar de las amenazas que todos conocían.

"Después del ataque vimos llegar a las fuerzas de seguridad superequipadas. Si hubieran estado aquí antes se habría salvado muchas vidas", protestó Hamidullah, de unos 50 años, furioso con el gobierno.

"¡Esta nación está dormida! Es hora de que las comunidades se unan para derrocar a este gobierno", afirmó por su parte Aminulá.

La misma polémica se registró tras el atentado contra la minoría hazara del 23 de julio pasado en Kabul.

Ese día dos kamikazes atacaron una manifestación pacífica causando 84 muertos y más de 130 heridos. El ataque fue reivindicado por el Estado Islámico (EI), que firmaba de esa forma su primer gran atentado en la capital afgana.

La conmemoración de la Ashura también quedó ensangrentada en diciembre de 2012. Un atentado contra la mezquita chiita de Murad Jani dejó 80 muertos y 160 heridos.

El martes por la noche, el presidente afgano Ashraf Ghani condenó el atentado contra Karte Saji, denunciando un "crimen de lesa humanidad".

La minoría hazara, tres millones de personas que hablan persa, ha sido perseguida durante décadas y miles de sus integrantes fueron asesinados a fines de los años noventa por Al Qaida y los talibanes, en su mayoría pastunes sunitas.