Las fuerzas de seguridad libanesas emplearon el martes gas lacrimógeno para dispersar a miles de manifestantes que bloqueaban las calles cerca del parlamento en Beirut, donde el nuevo gobierno presentaba su proyecto legislativo antes de un voto de confianza.
Líbano está inmersa en su peor crisis económica y financiera en décadas. La policía hizo un fuerte despliegue de seguridad en la zona y las fuerzas especiales y policías antimotines despejaron con rapidez carreteras cortadas por los manifestantes en un intento de impedir que los ministros y legisladores llegaran al parlamento.
“No hay confianza”, corearon algunos activistas. Estaba previsto que la sesión se prolongara hasta el miércoles.
El primer ministro, Hassan Diab, comenzó el acto leyendo una declaración de 16 páginas sobre un plan de rescate para intentar sacar al país de su crisis económica y financiera, la peor desde la guerra civil entre 1975 y 1990.
Las grandes protestas en Líbano comenzaron en octubre para reclamar amplias reformas y la marcha de una clase política que consideran corrupta e independiente, y a la que culpan por el rápido empeoramiento de la crisis financiera. Las protestas forzaron la renuncia del ex primer ministro Saad Hariri.
Un grupo de manifestantes rodeó el auto de un ministro, Demianos Kattar, cuando llegaba a la cercana sede del gobierno. La gente lanzó huevos y golpeó el vehículo con las manos hasta que militares y policías rechazaron a la multitud.
Las fuerzas de seguridad emplearon gas lacrimógeno en otra calle que llevaba al parlamento, donde los inconformes habían logrado retirar parte de un gran muro de concreto. En calles cercanas, las tropas apartaron a la gente de la calzada para permitir que circulara el tráfico.
Junto a uno de los accesos, partidarios del gobierno atacaron a algunos manifestantes para obligarles a despejar la vía. Las fuerzas de seguridad separaron a los dos bandos. Dieciocho heridos fueron trasladados a hospitales y 140 atendidos en el lugar, según la Cruz Roja libanesa.
Según una copia del documento, el plan de rescate del gobierno incluye reformas judiciales, financieras y administrativas, así como lucha contra la corrupción y un correctivo en las finanzas del país.
En un comunicado leído por Diab, el mandatario dijo que hacen falta medidas “dolorosas” y que sería difícil sacar a Líbano de la crisis una vez “lleguemos al colapso total”.
“Ningún plan tendría éxito a menos que se reduzcan las tasas de interés para reavivar la economía y reducir la deuda”, dijo. “Los que creen que pueden escapar del colapso de la economía se equivocan”, añadió.




