gobierno proclamó como su victoria sobre el brote

AP

China inició el jueves su acto político más importante del año tras una demora de dos meses por la pandemia del coronavirus.

La inauguración de la sesión anual de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino es un indicio más de lo que el gobierno proclamó como su victoria sobre el brote que se originó en la ciudad de Wuhan, en el centro del país, a finales del año pasado.

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Los miembros de la Conferencia “contarán al mundo cómo China, como un país importante responsable, ha tomado medidas firmes y contribuyó a la cooperación internacional en la lucha contra la epidemia del COVID-19”, dijo el presidente del organismo, Wang Yang, en su informe antes más de 2.000 delegados.

Los delegados de base se congregaron en el vasto auditorio en el interior del Gran Salón del Pueblo, en el corazón de Beijing, con mascarillas. Otros altos cargos, incluyendo Wang y presidente y líder del Partido Comunista, Xi Jinping, no llevaban tapabocas.

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A esta reunión le seguirá el viernes la apertura de la Asamblea Popular Nacional, el parlamento chino, una institución principalmente ceremonial. Está previsto que el primer ministro, Li Keqiang, ofrezca un discurso destacando los objetivos económicos y sociales del año.

Sigue sin estar claro si Li mencionará el habitual objetivo de crecimiento del Producto Interno Bruto en la segunda economía del mundo. Dada la devastación económica causada por la pandemia, el objetivo podría ser considerablemente más bajo que el 6 o 6,5% del año pasado.

Decenas de miles de chinos se han quedado sin empleo y no está claro cuántos trabajos se recuperarán cuando pase la crisis. Pero no solo se han visto afectadas la producción y la demanda nacional, sino que los mercado de exportación clave de China, como Estados Unidos y Europa, también han sufrido una masiva destrucción de empleos y caídas en el consumo.

En esta ocasión, la reunión anual de la Conferencia y de la Asamblea durarán apenas una semana, en lugar de las dos habituales, como parte de las medidas de control contra el virus. El acceso de los medios de comunicación a los actos se ha reducido y solo un pequeño número de reporteros, diplomáticos y observadores pudieron acceder al auditorio.

Respaldado por una intensa propaganda estatal, Xi ha recibido elogios a nivel nacional por haber contenido el virus, incluso aunque Estados Unidos y otros cuestionan la gestión de las autoridades al inicio del brote.

Se cree que la población china también apoyaría mayoritariamente a Xi en su enfoque combativo ante los desafíos de política exterior, incluyendo las críticas de Washington o Australia.

En el extranjero, sin embargo, está política ha aumentado las preocupaciones sobre las intenciones de China y el gobierno de Donald Trump ha presionado cada vez más a Beijing por el comercio, la tecnología y otros asuntos. Esto podría sumarse a los problemas de Xi para reactivar el crecimiento económico y los empleos en un momento en que los mercados globales están parcialmente cerrados y la desconfianza hacia China es elevada.

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