El sábado por la mañana había hombres, mujeres y niños durmiendo bajo refugios improvisados

AP

Miles de solicitantes de asilo pasaron su cuarta noche durmiendo a la intemperie en la isla griega de Lesbos, después de que las llamas destruyeran un campo de migrantes y refugiados notoriamente superpoblado.

Las autoridades han dicho que los incendios del martes y miércoles fueron provocados por algunos inmigrantes enojados por las órdenes de aislamiento impuestas después de que 35 personas en el campamento de Moria dieron positivo a COVID-19.

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Con el campamento destruido, el sábado por la mañana había hombres, mujeres y niños durmiendo bajo refugios improvisados hechos con tallos de caña, mantas y tiendas de campaña recuperadas. Miles de personas protestaron para exigir que se les permita salir de la isla.

La manifestación transcurrió pacífica e incluyó a niños y mujeres mientras observaba la policía antidisturbios. Los participantes sostuvieron pancartas con consignas escritas en cartulinas u hojas.

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“Necesitamos paz y libertad. Moria mata todas las vidas”, decía uno.

Dejar la isla requeriría que la Unión Europea flexibilizara sus normas, según las cuales los solicitantes de asilo que lleguen a las islas de Grecia desde Turquía deben permanecer allí hasta que se les conceda el estatus de refugiados o se les deporte a Turquía.

El campamento de Moria fue construido para albergar a unas 2.750 personas, pero estaba tan abarrotado que los incendios de esta semana dejaron a más de 12.000 necesitando un refugio de emergencia en Lesbos. El campamento fue considerado durante mucho tiempo por los críticos como un símbolo de las fallas de Europa en política migratoria.

La cuarentena en Moria iba a durar hasta mediados de septiembre tras detectarse a un hombre somalí enfermo de COVID-19.

Los soldados han estado instalando tiendas de campaña para albergar a unas 3.000 personas en un nuevo sitio cercano, viajando en helicóptero para evitar las protestas de los habitantes disgustados porque se isa la isla como centro de detención para miles de personas de Oriente Medio, África y Asia llega desde la vecina Turquía.

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