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El ejército ruso siembra desolación y rencor en ciudad ucraniana de Bashtanka

En las calles de Bashtanka, que en tiempos de paz tiene 12,000 habitantes, los militares ucranianos son mucho más numerosos que los civiles.

El pequeño coche naranja con la palabra "niño" escrita en ruso en hojas pegadas en cada ventana se averió a la entrada de Bashtanka, cerca de Mikolaiv. Esta ciudad del sudeste está bajo control ucraniano pero es escenario de feroces combates, que hacen que Vitali y su familia prosigan su fuga.

Han huido de Snihurivka, unos 60 km al este. En Snihurivka, en manos del ejército ruso, relata Vitali, "los bombardeos son incesantes, primero fueron en los alrededores y ahora en el centro"

"Hace diez días que no hay ni agua ni electricidad y los habitantes han empezado con los saqueos" prosigue. "Lo más importante es sobrevivir, hemos abandonado todo"

Viaja con su mujer, sus dos hijos y su suegra hacia Jitomir, en el centro del país, donde espera reunirse con familiares, pero el automóvil los dejó plantados en Bashtanka, tras varias horas de carretera.

Finalmente lograron seguir camino, y están aliviados de dejar esta localidad repleta de vehículos calcinados, que reflejan la violencia de los combates.

En las calles de Bashtanka, que en tiempos de paz tiene 12,000 habitantes, y que era conocida en época de la Unión soviética por ser depósito regional de tractores, los militares ucranianos son mucho más numerosos que los civiles.

"Hemos dado a estos fascistas la lección que se merecían" declara Serguei, un habitante de 43 años que dice haber participado en los combates.

Bombas en paracaídas

Durante algunos días a principios de mes, las tropas rusas controlaron parcialmente la ciudad, antes de ser expulsadas, según las autoridades ucranianas y la población local.

"Ocuparon los pueblos en torno a Bashtanka y se dedicaron al saqueo" afirma Natacha Gassilina, una elegante mujer de cierta edad, jubilada tras años de trabajo en una panadería industrial.

En un pueblo, las tropas invasoras encontraron fotos de militares ucranianos que combatieron en el conflicto que opone de 2014 al gobierno ucraniano y los separatistas prorrusos del Donbás (este) "y los buscaron para matarlos", en vano, agrega la mujer.

Pero el 13 de marzo por la mañana, Bashtanka despertó bajo el fragor de un nuevo bombardeo ruso, en el barrio de nombre soviético de "Agropromtechnika", ciudad dormitorio de la localidad.

Las bombas, lanzadas en paracaídas, fueron cinco, según los habitantes, y dejaron cráteres aún visibles, destruyendo las casas de los alrededores.

Milagrosamente solo un hombre resultó herido. Estaba pelando patatas y fue rescatado con vida de los escombros.

Contrariamente a otros bombardeos rusos en la región, los habitantes indican que el bombardeo tenía objetivos militares, pero que no fueron alcanzados.

"Había vehículos militares ucranianos ahí, pero no los alcanzaron" precisa un joven, cuyos padres vieron cómo el techo de su vivienda fue arrancado.

Natacha Gassilina, que vive en un inmueble cercano, confirma que los vehículos militares ucranianos presentes no fueron destruidos

Sin perdón

Olga Miheikina, una profesora que ha llegado en bicicleta de otro barrio para constatar los daños y averiguar la situación de una amiga de su madre, deja estallar su indignación ante tanta desolación.

"Es inhumano, esta gente dice que son nuestros hermanos, y mienten a todo el mundo y a su propio pueblo. ¡No habrá perdón ni misericordia divina para semejante gente!"

A algunos centenares de metros de ahí, Anatoli, de 82 años, ha constatado que ya no tiene ni techo ni ventanas, y ha preferido enviar a su esposa a casa de unos amigos.

"Antes de todo esto, yo deseaba vivir cien años" confía este frágil octogenario, vestido con gorra y un mono azul de trabajo. "Ahora ya no".

FUENTE: AFP