Mike Ramírez tiene la esperanza de que en Panamá su vida en adelante sea mejor y nisiquiera recuerde los malos momentos vividos, incluso aquella golpiza que recibió en una cárcel de Bahamas luego de que saliera de Cuba por motivos políticos.
Ramírez trabajaba de auxiliar en un hospital en Cuba, en donde ganaba unos B/10.00 mensuales los cuales B/2.00 eran para pagar la mensualidad de la escuela de su hija. Esta situación sumado a la persecución política que sufría en su país natal, por rechazar el Gobierno de Castro, y el cual hizo que estuviera preso injustamente; fueron motivo para luchar por un mejor futuro para él y su familia saliendo del país, travesía que jamás pensó que sería casi un calvario.
Luego de estar tres días en altamar en una embarcación, Ramírez fue encontrado por americanos quienes lo llevaron, junto a otros compatriotas a Bahamas, de donde como ya mencionó anteriormente, no tiene el mejor recuerdo.
Gracias a un asilo otorgado por Panamá, Ramírez tiene la esperanza de lograr una mejor vida para él y su familia a quienes espera traer.
De Panamá alega que ha tenido el mejor recibimiento, sobre todo de salud, ya que se le atendió un cuadro de asma.
Al igual que la de Ramírez, hay otras ocho historias en el Hostal Cuba en el corregimiento de Pueblo Nuevo, lugar donde se están hospedando los nueve cubanos que fueron traídos de las Bahamas tras otorgárseles la condición de asilo humanitario.
Los cubanos llegaron a Panamá la semana pasada, y según detalló el canciller panameño Manuel Núñez Fábrega, ellos pueden permanecer indefinidamente sin restricciones.
Con información de Elkys Sánchez de RPC Radio