Al parecer un problema de comunicación fue el causante de una situación insólita ocurrida en el cementerio de Utivé en Pacora, en donde tres familias tuvieron que abrir las fosas donde enterrarían a sus familiares por sus propios medios.
Según contó el señor René Mendieta, ellos firmaron un contrato y realizaron el pago correspondiente para la reserva y uso del espacio donde se enterraría a su familia. Al llegar el cementerio, después de la respectiva misa, se encontraron con que la fosa no estaba abierta.
Explicó que el administrador del cementerio les notificó que desconocía de los sepelios que se realizarían.
Seguido de él llegaron dos sepelios más, en la misma situación. Las familias tuvieron que abrir las fosas con herramientas que consiguieron y no solo eso, sino que cada familia tuvo que esperar a que la otra terminara para abrir la fosa ya que ni siquiera había personal en el cementerio para hacerlo.
Tras la situación denunciada, el alcalde capitalino, José Isabel Blandón ordenó una investigación sobre este hecho que causado consternación.


