La Diócesis, quienes forman parte de la Comisión de Justicia y Paz, sustentan que la tercera parte de unas 213 mil 240 personas que habitan en esta región, depende del agua potable que genera el Río La Villa y los demás se abastecen de pozos comunales o los que administra el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN).
Agregan que la Diócesis de Chitré está dentro del Arco Seco, considerado como una zona de bajo nivel de precipitación pluvial de menos de mil milímetros por año, es decir el área del país donde menos llueve.
Señala la Diócesis que, sumado a esto, se sufren los efectos del calentamiento global, Fenómeno del Niño, tala de árboles, contaminación de ríos con químicos para la agricultura, entro otros problemas que empeoran la situación.
Denunciaron que a la principal institución administradora del agua (IDAAN), se le redujo el presupuesto para el 2016, considerando que debió ser lo contrario debido a esta problemática que inició desde hace un año.
Agregan que el agua subterránea se está secando, ya que los pozos no bastan a 200 pies de profundidad, sino que se están perforando hasta 400 pies.
El grupo es enfático en que no es el momento de encontrar culpables sino ser parte de la solución, por lo que sugirieron varias opciones como la suspensión de los Carnavales, analizar el problema a nivel de comunidades, implementar una campaña de concienciación, evitar la contaminación, proteger las instalaciones del IDAAN y planificar, a largo plazo, un plan de desarrollo regional.
Indica la Diócesis que esta crisis del agua se presenta junto a una crisis de valores sociales, lo que consideran agrava el problema, señalando el reciente estudio que puso a Panamá como uno de los países con mayor consumo de alcohol en América Central. Agregan también que hay una excesiva cantidad de bailes que promueven el alcoholismo y la violencia.
Puntualizan que la realización de los Carnavales, atenta contra el medio ambiente, afecta las fuentes de agua y agudiza la crisis moral, por lo que hacen un llamado a las autoridades a anteponer la salud y el bienestar de la población por encima de los intereses económicos y suspender las fiestas del Rey Momo en esta región.




