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9 de enero: 58 años después de la gesta patriótica por la soberanía de Panamá

El 9 de enero de 1964 estudiantes intentaron izar la bandera panameña en la Escuela Superior de Balboa para defender la soberanía de Panamá.

Santiago Chang
Por Santiago Chang

9 de enero, Día de los Mártires o como se entiende legalmente hoy, Día de la Soberanía Nacional. La fecha trae a la memoria la lucha por una soberanía que venía pidiéndose por años, pero que tuvo su momento más significativo un día como hoy, pero hace 58 años.

Siendo aproximadamente las 4:00 p.m. del 9 de enero de 1964, estudiantes del Instituto Nacional y Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía se dirigieron a la rectoría de la Escuela Superior de Balboa para izar la bandera panameña en el territorio que en aquel momento se conocía como la “Zona del Canal”, debido a la negativa por parte de algunas personas de permitir que el emblema patrio estuviera a la par de la bandera estadounidense.

En el párrafo anterior se describe el inicio de lo que posteriormente desencadenaría la muerte de más de 20 panameños y dejaría a más de 500 heridos; sin embargo, analizar la situación de esa manera resultaría extraño si no se presentan los acontecimientos de forma ordenada; de hecho, si nos hacemos la pregunta hoy, ¿Qué problema habría en izar una bandera?

Pues resulta que desde que Panamá empezó a ser una República, tuvo como ideal defender una soberanía que se venía anhelando desde la Independencia de España, pero que a pesar de proclamarse como un aparente Estado soberano nunca pudo ejercer de forma real; de esta manera empieza la historia que narran los libros, misma que se recuerda hoy 9 de enero.

Apenas 15 días después de que Panamá se declarara como República, el 18 de noviembre de 1903, se firma el Tratado Hay-Bunau Varilla, con el cual Estados Unidos garantizó la “independencia política” de Panamá, pero que a su vez dejó al istmo segmentado; ya que, en su artículo II se establecía que Panamá concedería a “perpetuidad” la zona de 10 millas de ancho sobre el Canal de Panamá, misma que se llamó “Zona del Canal” y sobre la cual Panamá no tenía jurisdicción.

El artículo III de este tratado dejó a Panamá sin soberanía sobre un territorio que geográficamente le pertenecía y concedió los derechos a Estados Unidos para ejercer sus propias normas con las que posteriormente crearon juzgados, policía, aduanas, es decir era un gobierno independiente dentro de un Estado.

Las otras cláusulas tampoco fueron favorables para Panamá, de hecho, ni siquiera hubo representación panameña en las negociaciones; sin embargo ante la situación que vivía el país, fue ratificado por la Junta Provisional de Gobierno en diciembre de 1903.

Debido al precedente que creó la firma de este tratado, Panamá sufrió una inestabilidad social durante las primeras décadas del siglo XX; además de lo planteado, Estados Unidos también podía intervenir en el istmo bajo determinados supuestos, es así que hubo varias intervenciones estadounidenses que no justificaban que el Estado naciente era soberano.

Panamá administraba su territorio, pero los panameños no tenían permitido dirigirse a la Zona del Canal, de hecho el control estadounidense aumentaba a medida que avanzaban los años.

En 1942 con el Convenio Fábrega-Wilson, Panamá le cedió a Estados Unidos 15 mil hectáreas para instalar 132 sitios de defensa ante los posibles peligros de la Segunda Guerra Mundial; para 1947 con el Convenio Filós-Hines, se prorrogaron 13 sitios y se generó un descontento nacional porque las condiciones no eran las mismas y la vida de los panameños era distinta a la de los “zonians”.

Panamá no tenía soberanía sobre la Zona del Canal y en los acuerdos con los estadounidenses este tema se ignoraba; no fue hasta 1958 cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Panamá organizó la Operación Soberanía, que se fundamentó en la colocación de 75 banderas en la Gobernación del Canal de Panamá para exigir que se llegaran a nuevos acuerdos para garantizar el ideal soberano, que en los destellos de una conmoción local empezaron a verse.

Posteriormente, en 1959 se realizó la Operación Siembra de Banderas como un intento de demostrar que sí había soberanía sobre la Zona del Canal, y aunque no fue del todo satisfactoria, sirvió como antecedente; ya que, en diciembre de 1959 el presidente de Estados Unidos Dwight Eisenhower ordenó la izada de la bandera panameña en la “Zona”, pero aclaró que eso no representaba un cambio en lo establecido en el Hay-Bunau Varilla.

Siguiendo esa línea, en 1960 Estados Unidos comunicó que como acto que demostraba la soberanía “titular” de Panamá en la Zona, la bandera panameña se izaría junto a la estadounidense en el “Triángulo Shaler”, dentro del controversial territorio.

En 1962, a través de una declaración conjunta entre Panamá y Estados Unidos, por los presidentes Roberto F. Chiari y John F. Kennedy, se acordó crear una comisión que en 1963 determinó que donde las autoridades civiles izaran la bandera estadounidense, debía izarse a la par la panameña; a pesar de que no se aplicaba para las zonas militares ni para los buques que pasaban por el Canal, se había avanzado “simbólicamente”.

El 30 de diciembre de 1963, Robert Fleming, gobernador de la Zona del Canal de Panamá, anunció que desde el 1 de enero de 1964 la bandera panameña sería izada junto a la estadounidense en diferentes sitios de la Zona y añadió que esta última ya no se izaría en las escuelas reservadas para estadounidenses ni en otros lugares.

Sin embargo, los zoneítas no cumplieron con las disposiciones acordadas, el 3 de enero de 1964, Carlton Bell, policía de la Zona izó la bandera de Estados Unidos y no la de Panamá, lo que sirvió de referencia para los estudiantes de la Escuela Superior de Balboa, quienes junto a sus padres izaron la bandera estadounidense de forma consecutiva los días 7, 8 y 9 de enero, contrariando el comunicado del gobernador.

Ante esto, los estudiantes panameños se dirigieron a la Escuela Superior de Balboa para izar la bandera panameña y cantar el himno nacional, pero fueron interceptados por la policía zoneíta, quienes dejaron avanzar únicamente a seis de ellos, que posteriormente fueron recibidos con gritos por parte de los padres de familia y estudiantes del colegio.

Los panameños intentaron izar la bandera, pero se lo impidieron y entre forcejeos con los zoneítas, esta se rasgó; los estudiantes que no habían podido ingresar intentaron sumarse para apoyar a los panameños, pero no se lo permitieron.

Todo lo que estaba ocurriendo se hizo de conocimiento público y los panameños tanto en la capital como en Colón decidieron lanzarse a la calle, a tal punto que alrededor de las 9:00 p.m. de aquel 9 de enero, la policía zoneíta decidió llamar al ejército estadounidense porque la situación se les había salido de control; es así que los militares atacaron con fusiles y ametralladoras; los enfrentamientos duraron hasta el 11 de enero.

Finalmente, murieron 21 panameños según las cifras que manejó el gobierno. Luego de esto, el presidente de Panamá decidió romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos hasta la firma de un nuevo tratado, mismo que luego de varios sucesos se firmó en 1977, entró en vigor en 1979 y se pudo disfrutar de sus frutos desde el 31 de diciembre de 1999 a las 12:00 m.

De cualquier manera, más allá de que hoy Panamá declare el 9 de enero como Día de la Soberanía Nacional, que se exija a los medios de comunicación colocar contenido relacionado al tema, se exhorte a las oficinas públicas y centros educativos a hacer memoria de los hechos; debe recordarse que sin la gesta de aquellos panameños, quizá la historia hubiese sido diferente.

La bandera fue el símbolo de lo que un Estado había estado esperando durante mucho tiempo.