Este 15 de agosto, Panamá La Vieja cumple 507 años como el primer asentamiento español en el litoral Pacífico del continente americano, destacándose como un patrimonio histórico mundial que abarca construcciones antiguas de valor incomparable.
Panamá La Vieja constituía un canal de comunicación y una ruta comercial cuyo destino llevaba a las famosas ferias de Nombre de Dios y Portobelo. Estos encuentros eran el centro de acopio del oro y la plata producto de la explotación española en América, riquezas que se transportaban desde el litoral Pacífico hacia España.
Entre las construcciones que forman parte del Sitio Arqueológico Panamá La Vieja se incluyen la Torre de la Catedral, el Puente del Rey, el Puente del Matadero, el Cabildo y las ruinas de los conventos de La Concepción, San Juan de Dios, San Francisco, La Merced y La Compañía de Jesús.
La ciudad sufrió las consecuencias devastadoras de tres incendios y de un terremoto en 1621. Décadas más tarde, el 28 de enero de 1671, fue saqueada por el pirata Henry Morgan. Tras esta incursión, el gobernador Juan Pérez de Guzmán ordenó la evacuación de la plaza y la explosión de los depósitos de pólvora, lo que provocó un trágico incendio que terminó por consumirla.
La destrucción del asentamiento motivó la construcción de una nueva ciudad en 1673, conocida hoy como el Casco Antiguo. Las ruinas de la antigua capital son consideradas Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Nota escrita con el apoyo del artículo: Panamá La Vieja, Patrimonio Mundial