El jugador de la selección georgiana de rugby Victor Kolelishvili (c) intenta avanzar ante la defensa de Argentina durante el partido del grupo C de la Copa del Mundo de Rugby. Foto/EFE

AFP

Argentina terminó la primera fase con el mayor número de puntos marcados entre los cuartofinalistas (179), debido a su apuesta y propuesta de ataque, defendida por su técnico Daniel Hourcade, pero ese sistema se desequilibra con los tantos recibidos, siendo el segundo que más encaja entre los ocho mejores (70).

Los Pumas superaron en las estadísticas en ataque a Sudáfrica (176) y Nueva Zelanda (174), pero en defensa solo Escocia (93) recibió más puntos que Argentina entre los ocho mejores, mientras que su rival en cuartos de final, Irlanda, y Australia, encajaron la mitad que Argentina (35).

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"A mí me gusta ese rugby de ataque, con el que arriesgas y con el que ganas. Prefiero morir de pie que vivir de rodillas. Eso nos gusta a nosotros como equipo, proponer, siempre con cierto recaudo, pero haciendo lo que nos gusta a todos", afirma el tercera línea, Leonardo Senatore.

Otro tercera línea, Facundo Isa, reconoce que los riesgos son mayores, pero también cree que es lo que le va bien al equipo. "Sin duda corremos un gran riesgo. Tratamos de atacar de todos lados", explica.

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Germán Fernández, analista y especialista en el apartado de destrezas dentro del equipo técnico de la selección argentina, piensa que en los grandes partidos, el equipo albiceleste se aplicará en recuperar la cultura tradicional de los Pumas en defensa.

"La locura es arriesgada. Son dos palabras que van de la mano. Puede que sea arriesgado el sistema de ataque que proponen los Pumas. Precisamente en el último partido de la primera fase contra Namibia se buscaba esa defensa agresiva que tuvimos en París o en Durban", afirma Fernández, recordando los triunfos contra Francia en 2014 o este año frente a Sudáfrica en el Rugby Championship.

"Al jugador le sale naturalmente en los partidos importantes esa locura Puma en defensa. Contra Irlanda en cuartos de final va a ser necesaria, sino será imposible ganarlos. Esa locura en ataque sumada a la locura en defensa, como la Durban o París, hace que el margen de errores se achique", añade.

Desde que Daniel Hourcade asumió como técnico de los Pumas en 2013, el cambio fue instantáneo. La defensa, principal eje de Argentina históricamente, dejó paso a una filosofía de ataque.

"Estoy disfrutando mucho, acostumbrado al sistema de juego de los Pumas con menos voluntad de tener la pelota, con menos ocupación. Cuando logramos tener la pelota nos divertimos", afirma Juan Martín Hernández.

El propio Hourcade, precursor e instigador de esta nueva filosofía de los Pumas, es consciente de los riesgos que conlleva.

"Lastimar a los rivales era lo que nos faltaba. Históricamente la defensa era una cosa buena de los Pumas y la mantenemos, pero con nuestro sistema de ataque se expone más, se arriesga más y puede hacer que la defensa reciba más puntos", explica el entrenador.

"Pero el ataque es la propuesta de este equipo. Sabíamos que teníamos que mejorar ahí, porque en defensa siempre estuvimos a la altura de los mejores. En ataque éramos previsibles y lentos y es algo que hace tiempo lo trabajamos. Venimos jugando con equipos muy fuertes y cuando jugás contra otros más débiles aparecen tantos tries", señaló Hourcade.

"Cuando ganamos en Durban a Sudáfrica, fue bueno el ataque pero también lo fue la defensa, tremendamente agresiva", añadió.

El pilar Lucas Noguera sabe que mejorar en defensa será un desafío en cuartos.

"Ahí va a estar el desafío. En ataque estamos muy bien, pero en defensa podemos dar mucho mas, sin que nos marquen puntos", afirma.

Argentina querrá ante Irlanda recuperar su buen trabajo histórico en defensa y ser el equipo de ataque de la era Hourcade.

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