Una de las principales razones por las que los videojuegos pueden llegar a ser tan adictivos es que están diseñados expresamente para ello. Los diseñadores de juegos siempre buscan formas de conseguir que más gente juegue a sus juegos y gane más dinero. Para ello, hacen que sus juegos sean lo suficientemente difíciles como para que vuelvas a por más, pero no tan difíciles como para que te rindas.
También ocurre que por no poder dedicarles tiempo a los hijos, se opta por premiarlos con consolas de videojuegos para que se distraigan, pero no tienen idea lo adictivo que puede ser esto para niños y jóvenes, repercutiendo en las actividades del colegio y en el humor.
Ten en cuenta estos consejos para mantener tu tiempo de juego bajo control y tomar medidas para evitar que se desarrolle la adicción a los videojuegos:
- Intenta no jugar todos los días o más de dos días seguidos.
- Limite la duración de una sesión de juego. Por ejemplo, sea firme en no apostar más de dos horas al día.
- Mantén tu smartphone y otros gadgets fuera de la habitación para evitar jugar toda la noche.
- Responde a cualquier preocupación que expresen tus seres queridos sobre el tiempo que pasas jugando. Elige siempre las relaciones humanas antes que los juegos.



