Es una cifra que golpea como un puñetazo de hierro. Cada tres días, una menor de edad es embarazada por un adulto, pero si la cifra golpea; más duro es ver la realidad de niñas que acuden a citas médicas con quienes podrían ser sus hermanos, pero son sus hijos. Estas estadísticas generan frustración ante la falta de certeza de castigo para adultos irresponsables que no pagan por perjudicar a menores.
FUENTE: Hugo Famanía