La doctora Liz Burgois, durante una entrevista en el programa Tu Mañana, explicó que los lunares son acumulaciones de células melanocíticas, las cuales producen el pigmento natural de la piel. Estos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluyendo zonas menos visibles como la mucosa, áreas genitales e incluso la planta de los pies.
Los lunares pueden ser planos o con relieve, y presentan una variedad de colores, siendo el marrón el más común. Sin embargo, no todos los lunares son iguales, y es fundamental que sean revisados por un especialista para descartar cualquier anomalía.
El método “ABCDE”: la guía para detectar lunares sospechosos
Para ayudar a la población a identificar cuándo un lunar puede representar un riesgo, la dermatóloga destaca el método “ABCDE” que evalúa cinco características clave:
- A: Asimetría: Un lunar peligroso suele tener una forma irregular o desigual.
- B: Borde: Bordes irregulares, difusos o mal definidos pueden ser señal de alarma.
- C: Color: La variación de tonos en un mismo lunar (marrón, negro, rojo, blanco o azul) debe ser revisada.
- D: Diámetro: Los lunares que superan los 6 mm (aproximadamente el tamaño de un borrador de lápiz) requieren atención.
- E: Evolución: Cualquier cambio en tamaño, forma, color o síntomas como picazón o sangrado debe ser consultado con un médico.
La doctora Liz recomienda acudir al dermatólogo por molestia en los lunares
Muchas personas suelen alarmarse cuando un lunar les pica, y esta molestia puede ser un signo de alerta de cáncer de piel. La doctora Burgois recomienda que aquellas personas que tienen antecedentes familiares de cáncer de piel, piel muy blanca, cabello rubio o rojo, ojos claros y quienes son propensos a tener pecas, consulten con un dermatólogo al menos una vez al año.
Estas características aumentan la susceptibilidad a padecer cáncer cutáneo, por lo que la vigilancia y el chequeo periódico son fundamentales para una detección temprana y un tratamiento oportuno.
Si tienes lunares, obsérvalos con atención y no dudes en acudir con un especialista para una evaluación profesional. La prevención y el diagnóstico temprano pueden salvar vidas.


