El caso es apenas uno de varios de alto perfil que la Corte Suprema estadounidense

AP

Una clínica de salud femenina en Luisiana recibe llamadas todos los días de mujeres ansiosas, preguntando si allí siguen practicando abortos y si la clínica, una de apenas tres en todo el estado que realizan ese procedimiento, sigue abierta.

Pese a las protestas que en ocasiones surgen afuera de la Hope Medical Group for Women, pese a las amenazas que le obligaron a cubrir las ventanas y pese a las restricciones sobre los proveedores de higiene femenina en este estado de férreamente antiaborto, la clínica sigue en pie. La interrupción del embarazo es legal en Luisiana y en todo Estados Unidos. Pero la Corte Suprema escuchará argumentos el miércoles en un caso que podría llevar a la clausura de la institución y, lo que es más fundamental, a la desaparición del derecho a una mujer de decidir sobre su embarazo, consagrado en una decisión del máximo tribunal tomada en 1973.

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El caso es apenas uno de varios de alto perfil que la Corte Suprema estadounidense, ahora con una sólida mayoría conservadora tras recibir a dos magistrados designados por el presidente Donald Trump, se dispone a decidir antes de junio del 2020.

“Estamos resistiendo lo más que podemos y por ahora, las tres clínicas siguen abiertas. Por ahora el aborto sigue siendo legal en los 50 estados”, declaró la directora de la clínica, Kathaleen Pittman.

Pittman centra sus esfuerzos en las mujeres que entran todos los días a la clínica, en su mayoría mujeres de escasos recursos que se ven obligadas a viajar grandes distancias ante el cierre de otras instalaciones similares en estados vecinos. Pittman estima que el 80% de las mujeres que piden aborto han recibido asistencia financiera para conseguirlo.

Algunas mujeres vienen de lugares a 320 o 480 kilómetros de distancia (200 o 300 millas). Por ley, tienen que venir una vez y recibir asesoría médica, y regresar al día siguiente para tener el aborto, relató Pittman.

“Llevo 27 años aquí, la principal razón mencionada por las mujeres que buscan terminar un embarazo es la falta de recursos económicos”, declaró Pittman.

“Son gente que no tiene dinero, son las mujeres que menos tienen las que más sufrirían”, agregó.

Grupos antiaborto, la administración Trump y congresistas de derecha ansían que la Corte Suprema tome un primer paso para derogar el derecho al aborto y ratifique una ley en Luisiana que exigiría que un médico tenga derecho a trabajar en un hospital para que pueda practicar un aborto.

Más de 200 congresistas, en su mayoría republicanos, presentaron un pliego en la corte sugiriendo que el tribunal podría ir más allá y anular del todo la decisión de 1973 que legalizó el aborto en Estados Unidos.

En años recientes, varios estados han aprobado restricciones a la práctica del aborto, pero hasta ahora esas restricciones han sido bloqueadas por tribunales.

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