Paraísos turísticos convertidos en pesadilla por coronavirus

AP - PENNY YI WANG

Desde las playas bañadas por el sol de Tailandia hasta el pie del Monte Everest en Nepal, turistas de toda Asia han visto cómo sus vacaciones de ensueño se convierten en una pesadilla por la suspensión de vuelos y el cierre de fronteras para contener la pandemia de coronavirus.

Miles de turistas que le escapaban al frío de Europa buscaban esta semana formas de regresar a sus países desde la isla de Phuket, en el Mar de Andamán.

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Kseniai Vostriakova y sus amigas debían regresar a Moscú el 3 de abril en un vuelo de Singapore Airlines que fue cancelado cuando la aerolínea redujo sus operaciones. Pudieron hacer reservas en un vuelo de la aerolínea catarí para el 6 de abril y cruzan los dedos para que no sea suspendido.

“Creemos que podría ser cancelado”, dijo Vostriakova, quien acotó que sus visas tailandesas vencen a mediados de abril. “Todavía podríamos vernos obligadas a permanecer aquí porque todo está cambiando”.

El gobierno tailandés declaró un estado de emergencia esta semana que le da amplios poderes para combatir el virus. El país, que el año pasado recibió 39 millones de turistas, dijo que cerraba sus fronteras a casi todos los extranjeros. Su aerolínea nacional, Thai Airways, suspendió casi todos sus vuelos.

Esta tendencia se ve en toda la región y en el resto del mundo. El Consejo Internacional de Aeropuertos de Asia-Pacífico dijo el viernes que 12 aeropuertos grandes de la región habían registrado una merma del 80% en su actividad en la segunda semana de marzo, comparado con el mismo período del año pasado.

Se cree que hay unos 10.000 turistas varados en Nepal, donde el gobierno ordenó un confinamiento total, que suspendió los vuelos para evitar la propagación del virus, según la oficina de turismo. La mayoría de los negocios y de las dependencias del gobierno también están cerradas.

La primavera es la temporada turística en Nepal y miles de turistas escalan sus montañas.

En el aeropuerto de Luke, el único acceso a la región del Monte Everest, hay más de 200 senderistas varados, de acuerdo con Dhurba Shrestha, empleado del aeropuerto. Incluso si se abren las carreteras, la más cercana está a tres días de caminata.

Las autoridades tratan de arreglar vuelos especiales para al menos transportar a los turistas a la capital, Katmandú.

El gobierno alemán envió el viernes un vuelo --un chárter de Qatar Airways-- que sacó a 305 personas, mayormente alemanes, de Katmandú.

En el sector turístico de Katmandú todavía se ven turistas deambulando por calles vacías. Un puñado de restaurantes y hoteles siguen abiertos, pero la mayoría de los negocios están cerrados. La policía restringe los movimientos de los residentes, pero no los de los turistas.

“Teníamos que irnos el 21 de marzo, pero seguimos en Nepal, esperando que nuestra embajada nos saque de aquí”, dijo New Lee Kuan, de Malasia.

Sri Lanka, en el océano Índico, dijo que estaba listo para ayudar a unos 18.000 turistas a volver a sus países en los pocos vuelos que no han sido cancelados o en vuelos especiales de ser necesario. En el país hay una orden de confinamiento por al menos otra semana.

En Indonesia hay más de 2.500 turistas extranjeros varados en Balí, la más famosa de las más de 17.000 islas de esa nación. El gobierno ha extendido automáticamente todas las visas luego de que se formasen largas colas frente a las oficinas de los servicios de inmigración.

“Eso nos tranquilizó mucho”, dijo Ruben Evert Ernst, un alemán de vacaciones con su pareja cuya visa estaba a punto de expirar.

Los visitantes de Tailandia no tuvieron tanta suerte. Cientos de turistas que quieren extender sus visas estaban apiñados bajo toldos frente a una oficina improvisada de inmigración instalada en las afueras de Bangkok después de que una multitud se reuniese frente al edificio principal. No había suficiente espacio para que los turistas mantuviesen cierta distancia a la sombra, por lo que todos estaban apretujados bajo los toldos.

“Me desperté a las cinco y media para llegar temprano. Esto es todo muy estresante”, dijo la estadounidense Murdoch Baghaie. “Se suponía que debía disfrutar del escenario. Pero ya no se disfruta nada en Tailandia”.

El gobierno ordenó el cierre de centros comerciales, bares, restaurantes, piscinas públicas y otros sitios de reunión en Tailandia.

Por ahora las playas de Phuket siguen abiertas. Eso es una buena noticia para el turista ruso Vitaliy Kurikov, quien pasa los días jugando con su hijo en la arena blanca de las playas de Bang Tao.

“Si cierran las playas, no sabré qué hacer”, dijo el hombre.

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