Los zoológicos privados de los nuevos ricos del Sudeste Asiático, con sus mansiones repletas de animales exóticos, son un capricho en auge con el que resaltan su vida opulenta y, a su vez, un estímulo para el tráfico ilegal de estas especies.
Los zoológicos privados de los nuevos ricos del Sudeste Asiático, con sus mansiones repletas de animales exóticos, son un capricho en auge con el que resaltan su vida opulenta y, a su vez, un estímulo para el tráfico ilegal de estas especies.