Las mariposas Morpho azules han cautivado el ojo humano durante siglos: ¡incluso tenemos una como emoji en nuestros teléfonos! En un experimento reciente, investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) documentaron por primera vez que las altas temperaturas durante la etapa de la pupa pueden reducir el brillo de su iridiscencia.
Los científicos expusieron pupas, la etapa de la metamorfosis previa a la adultez, de Morpho helenor a tres categorías diferentes de temperatura: una temperatura tropical promedio, propia del ambiente donde normalmente viven estas mariposas; una temperatura templada, que simulaba las condiciones de zonas templadas; y temperaturas altas, como las predichas por el cambio climático.
En concordancia con otros estudios, encontraron que las temperaturas templadas y altas prolongan el tiempo que las mariposas pasan como pupas. Además, a temperaturas altas, las pupas murieron con mayor frecuencia. También encontraron que las mariposas Morpho adultas expuestas a altas temperaturas durante su etapa de pupa tenían colores más opacos, y que depredadores comunes, como las aves, y otras mariposas de la misma especie podían detectar este cambio de color.
Aún se desconocen los efectos que este cambio podría tener sobre los depredadores o las posibles parejas. Como la iridiscencia podría confundir a los depredadores, las mariposas con colores más opacos podrían ser más susceptibles a la depredación o resultar menos atractivas para posibles parejas.
El color azul iridiscente que vemos en las mariposas Morpho no proviene de pigmentos. Se produce gracias a estructuras diminutas que poseen crestas presentes en las escamas de sus alas, llamadas nanoestructuras. El color azul que vemos es producto de cómo estas estructuras microscópicas reflejan la luz.
Los resultados de este estudio podrían ayudar a predecir los efectos del aumento de las temperaturas durante el desarrollo de distintos animales. En general, la flexibilidad de estas diminutas estructuras es sorprendente y revela cómo incluso los diseños más pequeños de la naturaleza pueden responder a un clima cambiante.
“Este estudio no habría sido posible sin las instalaciones y laboratorios del STRI, ubicados dentro de la distribución tropical natural de estas deslumbrantes mariposas, lo que nos brindó una oportunidad única para realizar nuestros experimentos. El STRI también nos dio la posibilidad de trabajar con becarios y pasantes de varios países, creando un equipo colaborativo de científicos curiosos”, añadió Rubin.