Madrid, ( EFE ). Con Saul Bass nacieron y murieron los artesanos de los carteles y los títulos de crédito del cine y una exposición en Madrid recuerda su legado a través de su trabajo en filmes como "Vértigo" o "Anatomía de un asesinato" gracias a la colección particular del director de cine y teatro Gerardo Vera.
Bass, ídolo de los cinéfilos pero autor desconocido por el gran público, creó la espiral de acrofobia y necrofilia que apresaba a James Stewart en el cartel de "Vertigo" o la cúpula del Capitolio convertida en un exprimidor de naranjas para el cartel de "Advise and Consent", y desde hoy hasta el 13 de enero su arte estará expuesto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
"Cuando unos títulos de crédito eran diseñados por Saul Bass, no estaban al margen de la película, sino que la película entraba en acción desde que aparecía el logo de la productora", ha explicado en rueda de prensa Gerardo Vera, director de películas como "Segunda piel" y obras como "Agosto", que atesora las piezas de coleccionista que componen la muestra.
Bass (1920-1996) había comenzado desde abajo en Hollywood, como ayudante de diseño gráfico o jefe de prensa, pero de la mano del realizador Otto Preminger comenzó a destacar en el prólogo de "Carmen Jones". Sus títulos y sus carteles condensaban la profundidad, el simbolismo y el sentimiento encerrados en aquellas películas.
Desde que despedazó como un cadáver la ficha técnica de "Anatomy of a Murder" en 1959, Hollywood descubrió que los créditos de una película también podían ser arte, aunque no pudieran nunca ganar un Óscar. Y realizadores como Billy Wilder, Alfred Hitchcock, Martin Ritt y, más adelante, Martin Scorsese y Steven Spielberg, contrataron al insólito maestro, para el que no ha habido sustituto.
"En el cine ha pasado como en la vida misma. Nunca habrá otro Saul Bass, de la misma manera que no existirá nunca otro Bernard Hermann", ha asegurado Vera, en referencia al autor de la música de "Psycho", que en combinación con los títulos de Bass (que también diseñó la famosa escena de la ducha) rasgaba la pantalla mucho antes de que lo hiciera el cuchillo de Norman Bates.
"Bass era un hombre caro, con grandes exigencias artísticas, y los estudios se han banalizado", ha añadido Vera, que ha contado cómo el primer cartel que consiguió de Saul Bass fue el que había diseñado para "Bunny Lake is Missing", de Otto Preminger, en 1965.
Para el neófito, la exposición ofrece una introducción al maestro, pues contiene sus carteles más legendarios, a los que habría que añadir, además de los citados, los de "Bonjour, tristesse" y "The Big Country", el único western al que prestó su talento.
Para los más eruditos, también hay rarezas como el cartel que realizó para "The Edge of the City" cuando todavía se llamaba "A Man is Ten Feet All" y el que realizó para Steven Spielberg para "Schindler's List", casi su canto de cisne, que no fue utilizado por ser considerado poco comercial en su momento.
Además de la muestra de carteles, complementada con vídeos de algunos de los títulos de crédito más famosos de Bass, como "It's a Mad, Mad World" o "Exodus", el Círculo de Bellas Artes ha programado en su sala de proyecciones algunas de sus películas.
Así, entre el 11 de octubre y el 4 de noviembre, se podrán disfrutar en pantalla grande "Bonjour tristesse", "Vertigo", "The Big Country", "Anatomy of a Murder", "Psycho", "North By Northwest", "In Harm's Way" y "Bunny Lake is Missing".
FUENTE: Agencia EFE



