Daisy Ridley en la portada de la edición británica de GQ

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La actriz Daisy Ridley, conocida por su papel de Rey en la trilogía final de 'Star Wars' que gira en torno al clan de los Skywalker, no ha tenido reparo alguno a la hora de reconocer que estaba "esquelética" durante esas semanas previas al estreno, hace ya dos años, de la segunda de estas nuevas entregas, 'Los Últimos Jedi': una notable pérdida de peso que ella ha atribuido ahora a la presión y al nerviosismo derivados de las altas expectativas que había generado el filme.

"Vi una foto que me sacaron de la premiere de la película en Londres y me quedé de piedra. Me di cuenta de que estaba extremadamente delgada y de que mi piel lucía terrible. Mi cuerpo estaba bastante jod***, no te voy a mentir. Poco después me hice unas pruebas y resulta que no estaba absorbiendo nutrientes. Estaba esquelética, estaba exhausta y me estaba convirtiendo en un fantasma", ha asegurado.

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Afortunadamente, la intérprete de 27 años pudo disfrutar eventualmente de un merecido descanso que no solo le sirvió para recuperar esos kilos y devolver la luminosidad a su epidermis, sino también para evadirse temporalmente de la escena cinematográfica y, en su lugar, dedicar parte de su tiempo a tareas tan cotidianas y relajantes como la de hacer la colada.

"Simplemente necesitaba quedarme en casa una temporada y descansar de una maldita vez. Y me vino fenomenal, la verdad, estar en Londres [su ciudad natal] fue genial porque no tenía que ir a prisas y a carrera todo el día. Por ejemplo, me encanta lavar mi ropa, es uno de mis quehaceres preferidos, pero cuando estás trabajando tanto, tienes que hacerlo todo en un mismo día. Durante mis vacaciones me dije: 'Voy a poner una lavadora al menos una vez al día'", ha recordado satisfecha en su entrevista a la edición británica de GQ.

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