EEUU Cine -  11 de febrero de 2020 - 10:44

January Jones sobrevivió a "X-Men" sin entrenar ni un solo día

La actriz ignoró por completo al entrenador que le pusieron antes de meterse en la piel de la mutante Emma Frost y se pasaba las horas viendo 'Friends' en su hotel en lugar de acudir al gimnasio

Las estrellas de Hollywood que aceptan un papel en cualquiera de las franquicias de superhéroes de Marvel o D.C. saben que el abultado cheque que recibirán viene acompañado de la obligación de dejarse la piel en el gimnasio, y la gran mayoría aceptan encantadas esa condición e incluso se animan a documentar sus progresos a través de las redes sociales. Sin embargo, cuando January Jones se hizo con el personaje de Emma Frost en 'X-Men: primera generación', se negó a pasar por el aro.

En un principio la actriz de 'Mad Men' parecía la candidata perfecta para ese trabajo, porque su propio padre había sido entrenador y había tratado de inculcar siempre a sus hijas su pasión por el deporte, pero resulta que en su caso las apariencias engañan. Y mucho.

"Es cierto que, de pequeñas, mis hermanas corrían y yo jugaba al tenis, y todos practicábamos natación, pero en el día a día no entrenaba, jamás", ha confesado en una nueva entrevista a Shape para reconocer que su físico privilegiado es resultado de una combinación de genética y suerte más que del esfuerzo y la constancia.

"Ni siquiera lo hice cuando rodamos 'X-Men', y eso que habían contratado un entrenador personal para cada uno. Yo mentía y decía que iba a quedarme en mi habitación de hotel haciendo los ejercicios que me habían dado, y en realidad me pasaba el rato viendo 'Friends' y pidiendo que me subieran el té de las cinco".

Lo único que consiguió eventualmente que January incorporara el pilates a través del método Lagree a su rutina semanal fue el nacimiento de su hijo Xander, que ahora tiene ya 8 años.

"Quería volver a sentirme fuerte porque mi cuerpo había cambiado mucho. Además, según fue creciendo, me vi llevando en brazos a un niño que pesaba diez o doce kilos y mi espalda y mi postura comenzaron a resentirse".

Al margen de las cuatro clases a las que acude semanalmente, la intérprete se cuida tratando de comer sano, con una alimentación basada en productos orgánicos y en la que predominan las verduras.

"No me privo de nada. Si me apetece algo, un buen filete o un bagel, me lo como. No sigo ninguna dieta o unas reglas estrictas. Lo único que hago desde el invierno pasado es beber a diario zumo de apio y he notado una mejora evidente en mi nivel de energía, en mi piel, mi digestión y mis patrones de sueño", ha reconocido.

En esta nota: