Lo que pasó con el piloto inglés de la F1 (Fórmula 1), Lewis Hamilton, es que reclamó la aplicación de la regla sobre el coche de seguridad utilizado en Monza.
La carrera de Monza terminó cuando los pilotos tomaron la bandera a cuadros, con los fanáticos abucheando al auto de seguridad, y sobre todo porque se le negó la oportunidad de obtener la victoria para Charles Leclerc con Ferrari.
Con el McLaren de Daniel Ricciardo varado al costado de la pista y numerosos autos entre el auto de seguridad y el líder de la carrera, Max Verstappen, la FIA (Federación Internacional de Automobilismo) siguió las regulaciones, liberó a los rezagados y esperó antes de llamar al auto de seguridad, lo que llevó al final de la carrera.
La conclusión fue un marcado contraste con el final de temporada de Abu Dhabi del año pasado, donde se decidió el resultado de la feroz batalla por el campeonato entre Hamilton y Max Verstappen, sin seguir los protocolos habituales del coche de seguridad.
En esa ocasión, Hamilton perdió con las amargas secuelas que se prolongaron durante la mayor parte de esta temporada, y los eventos de Monza volvieron a colocar a estos en el primer plano de su mente.
"Siempre trae recuerdos", dijo Hamilton a Sky Sports.
Hamilton terminó quinto en Monza después de comenzar en el puesto 19, y de haber recibido una penalización en la parte trasera de la parrilla por instalar una nueva unidad de potencia para el auto.
Cuando se le preguntó si los eventos de Monza lo enojaron, Hamilton agregó: "No estoy enojado. Esas son las reglas. Seguro, me hubiera encantado haber intentado pelear".




