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LUXEMBURGO Economía -  8 de octubre de 2012 - 13:29

La zona euro lanza su cortafuegos anticrisis

LUXEMBURGO (AFP) . La zona euro inauguró este lunes su mecanismo de rescate para salir de la crisis de la deuda, en momentos en que España está en el ojo de la tormenta, aunque de momento los países de la unión monetaria rechazaron que el país necesite una asistencia financiera.

Los ministros de Finanzas de los 17 países de la zona euro estrenaron este lunes oficialmente, durante una reunión en Luxemburgo, el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEDE) para rescatar a los países más fragilizados de la zona euro. El martes se les unirán sus diez homólogos de la Unión Europea.

"El lanzamiento del MEDE constituye una etapa histórica en la construcción de la unión momentaria, la zona euro tiene a disposición a partir de ahora de un cortafuegos permanente y eficaz", declaró el jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, durante una rueda de prensa.

España intentará convencer a sus socios de que cumplirá a rajatabla con los objetivos de déficit pactados con Bruselas (6,3% de su PIB este año, 4,5% en 2013 y 2,8% en 2014) y las previsiones del presupuesto para 2013, pese a una crisis económica, bancaria y social rampante, con un desempleo que afecta a un cuarta parte de la población activa.

Pero de momento, tanto Madrid como sus socios europeos insisten en que España no necesita en forma inminente un rescate, ni siquiera en forma parcial, por considerar que la situación en la que el país se financia en los mercados no es ni tan crítica como antes ni comparable a la de Grecia, Portugal e Irlanda, que sí debieron pedir una intervención de su economía.

"España no necesita ayuda. Eso es lo que el gobierno español repite una y otra vez", dijo el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble.

Y así el ministro de Economía español, Luis De Guindos, aseguró que España hará lo que tenga que hacer para cumplir con las metas de déficit exigidas por Bruselas, negándose a pedir ayuda.

"España tiene que hacer su parte y España lo va a hacer", aseguró. "Lo que tenemos que avanzar es en la eliminacion de todas las dudas del futuro del euro", dijo.

Sin embargo, varios analistas predicen que la solicitud de auxilio financiero se hará en los próximos días, en momentos de calma para evitar así el pánico en los mercados.

España no es el único país que acaparará del agenda del Eurogrupo. También se debatirá la situación de otros países en la cuerda floja, como Grecia, Chipre y Portugal, al que se le concederá un año más para corregir sus problemas de déficit, como ya se hiciera con España.

Descontento social

Tras obtener en junio de sus socios de la Eurozona una ayuda de hasta 100.000 millones de euros para los bancos, el gobierno de Madrid se resiste a pedir ayuda, temiendo la imposición de nuevas condiciones que podrían exacerbar más el descontento social, poco antes de las elecciones en Galicia y en el País Vasco.

Durante estos días en Luxemburgo, el ministro de Economía español, Luis De Guindos, deberá convencer a sus socios de que España va en la senda correcta.

Para reducir el déficit, el gobierno de Mariano Rajoy está inmerso en una política de austeridad draconiana que prevé un ahorro de 150.000 millones de euros en tres años.

Sin embargo, el descontento social va en aumento. Varios miles de personas se manifestaron el domingo en Madrid contra la política de austeridad del gobierno conservador.

En ese contexto, España intenta avanzar en la unión bancaria y que se respeten los acuerdos de la última cumbre europea de junio, en la que se decidió la recapitalización directa de la banca una vez que exista un supervisor bancario único en Europa.

El plan es clave para salvar al sector financiero español, ahogado tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

Un primer paso será la puesta en marcha del MEDE, que remplazará al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y tendrá una dotación de 500.000 millones de euros para rescatar a las economías más frágiles y sanear a los bancos europeos, de forma retroactiva como espera España.

Pero recientemente, Alemania, Holanda y Finlandia han puesto nuevas trabas al precisar que la recapitalización directa que asumirá el MEDE no incluirá los "activos heredados", es decir a los bancos altamente endeudados en España, y que estos seguirán siendo responsabilidad de los gobiernos.

Bruselas expresó inmediatamente su sorpresa, aclarando que eso no era lo que se había acordado.

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