En el pasado, los directores ejecutivos de las empresas eran contratados en base a sus conocimientos de la industria, su experiencia y sus aptitudes para liderar con mano dura. Esa función, sin embargo, ha sufrido un cambio radical en los últimos años.
Los grandes ejecutivos de hoy son presionados para que reduzcan costos al tiempo que expanden sus empresas. Los inversionistas les piden que participen de la expansión global y los consumidores les exigen que muestren mayor responsabilidad social. En una época en la que las estrategias de medios sociales y la seguridad de la información son un aspecto central de sus empresas, se espera que se mantengan al día con el ritmo frenético de las innovaciones tecnológicas.
Las nuevas habilidades que se les pide a los altos ejecutivos hacen que las empresas se muestren más proclives a contratar gente de afuera, no solo de la compañía sino personas que vienen de otros campos. La oficina esquinera con grandes ventanales también ha dejado de tener el aura de otrora: la empresa fabricante de software Symantec, por ejemplo, despidió al director ejecutivo Steve Bennett en marzo... por segunda vez en menos de dos años.
De hecho, en los primeros cuatro meses del año 11 directores ejecutivos de empresas grandes fueron despedidos u obligados a irse, según un estudio de empresas estadounidenses públicas y privadas hecho por Challenger, Gray and Christmas. En el mismo período el año pasado nueve "CEOs" perdieron sus puestos. Y esta estadística no toma en cuenta los casos en que renunciaron, se jubilaron o aceptaron cargos inferiores forzados por la empresa.
La duración promedio de un CEO en su cargo fue de 7,9 años el año pasado, comparado con 9,4 años en el 2007, cuando comenzó la recesión, de acuerdo con Challenger.
"Vivimos una era que plantea desafíos sin precedentes a los altos ejecutivos", comentó Mark Cohen, ex CEO de Sears de Canadá y profesor de la Business School de la Universidad de Columbia. "Se le tiene menos paciencia a los CEOs ahora".
FUENTE: AP