FRANCIA Economía -  3 de junio de 2015 - 15:47

La OCDE avisa de un crecimiento global decepcionante pese mejorar la eurozona

La OCDE, aunque revisó hoy al alza las expectativas para la zona euro, en buena medida gracias a España, corrigió a la baja las de Estados Unidos y de varias de las principales economías emergentes y avisó de que en términos globales la evolución es "insatisfactoria".

En su informe semestral de Perspectivas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) auguró que la economía mundial experimentará este año una ralentización, con una progresión limitada al 3,1 % tras el 3,3 % de 2014, antes de una recuperación más clara en 2016 (3,8 %).

La principal nota positiva, pero sólo relativa, la puso la zona euro, cuyo producto interior bruto (PIB) progresará un 1,4 % en 2015 y un 2,1 % en 2016, frente al 1,1 % y 1,7 % respectivamente que se había calculado en noviembre.

A esa revisión positiva contribuyó muy particularmente España, donde se espera un alza del PIB del 2,9 % este ejercicio y del 2,8 % el próximo, muy por encima del 1,7 % y del 1,9 % anticipados hace seis meses.

Ya fuera de Europa, México podría crecer en 2015 al 2,9 % (tres décimas más de lo estimado en noviembre) y un 3,5 % en 2016 (cuatro décimas menos).

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, se refirió explícitamente a estos dos países para ponerlos como ejemplo de que "las reformas funcionan".

Sobre España, Gurría indicó que las reformas han permitido que en 2014, con un aumento del PIB del 1,4 %, se crearan 500.000 empleos, cuando en el pasado la subida tenía que ser de al menos del 2,5-3 %, y que este año habrá otros 600.000-700.000 nuevos puestos de trabajo.

Sobre México, subrayó que "ahora se están empezando a ver los primeros resultados" en su economía, "pese a la ralentización" global y, en particular, a pesar de la caída de la actividad en el primer trimestre en Estados Unidos, su primer socio comercial, y la bajada del petróleo, que es la principal fuente de financiación presupuestaria.

La otra cara de la moneda en el informe semestral la pone Estados Unidos, ya que el citado retroceso de su PIB en el primer trimestre ha llevado a la OCDE a disminuir el crecimiento previsto este año al 2 % (en lugar del 3,1 % estimado en noviembre) y al 2,8 % el próximo (frente al 3 %).

Japón experimentará un alza de su actividad limitado al 0,7 % este ejercicio (se había anticipado un 0,8 % en noviembre) y un 1,4 por ciento el año que viene (frente al 1 %).

En el conjunto de la OCDE, el PIB debería registrar en 2015 un ascenso del 1,9 % (cuatro décimas menos de lo presentado hace seis meses) y del 2,5 % en 2016 (una décima menos).

En la misma línea, se han reducido las cifras de progresión en algunas de las economías emergentes como China, con un 6,8 % este año (cuatro décimas menos) y un 6,7 % el próximo (dos décimas menos).

La principal razón de esta evolución, que para la economista jefe de la OCDE, Catherine Mann, sólo merece una nota de B-, es el comportamiento de la inversión, vinculado con una demanda débil por efecto de la marcha insatisfactoria del empleo, los salarios y el consumo.

Incluso si se cumplen las proyecciones de referencia, con una expansión de la inversión del 4 % durante 2016, la mayor cadencia desde que empezó la crisis, Mann advirtió de que "sería insuficiente para ofrecer el crecimiento global necesario a corto y medio plazo para incrementar el empleo y reducir las desigualdades".

Para afrontar esa situación, una de las prioridades es reducir las incertidumbres sobre la situación fiscal en EEUU, pero también "una resolución favorable del estatuto de Grecia en la eurozona", un proceso "realista" sobre los retos de la deuda en Japón y mayor transparencia de los sistemas financieros en los países emergentes.

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