A María Clara le dan el timón del barco y queda dando una exposición a grandes inversionistas del mundo farmacéutico, todo esto, para vender un producto que estaba a punto de salir del mercado.
A María Clara le dan el timón del barco y queda dando una exposición a grandes inversionistas del mundo farmacéutico, todo esto, para vender un producto que estaba a punto de salir del mercado.
Por otro lado, Héctor está furioso por el anuncio de mal gusto que está circulando en el hospital con su rostro. Obviamente, va y le reclama al Dr. Garnica, ya que todo es obra de su hijo.