París, (EFE). La firma japonesa Issey Miyake capturó hoy la luz en una colección de volúmenes, mientras que Sonia Rykiel experimentó con los rombos y Anne Valérie Hash encontró en la estética deportiva su prêt-à-porter primavera-verano.
Issey Mikaye, una de las casas que más destacan por el uso del color, empezó su colección en blanco, más tarde incorporó el negro y el gris y, cuando parecía que su pincel se había quedado sin pintura, apareció el rojo anaranjado que abrió la puerta a un verano de degradados ligeros en tonos fuertes.
"Mi inspiración fue la luz, y la luz viene del cielo", explicó tras el desfile el responsable de las creaciones, Yoshiyuki Miyamae, para justificar las diferentes tonalidades de azul, el amarillo del sol y el rojo del atardecer.
Sobre fondo blanco, el origami pareció más papel que nunca, con sus pliegues grandes que multiplicaron la tela, y con sus minúsculas repeticiones en acordeón en los costados.
En esa misma línea, un traje de chaqueta y pantalón se asemejó todavía más al quimono, mientras que una retícula en relieve compensó la ausencia de color.
La apertura fue dura con abrigos, chaquetas y faldas con perforaciones que evocaban un cielo estrellado, sobre un tejido de textura y cadencia similar al cuero.
Las formas evolucionaron hasta la suavidad de pantalones con pinzas que exageraban las caderas para ajustarse en el gemelo, faldas de múltiples capas de tejidos ligeros de algodón y partes de arriba holgadas que obviaron las mangas.
El desfile, celebrado en un espacio construido en los Jardines de las Tullerías, empezó con la música de Ei Wada, un artista que convierte las televisiones de tubo de rayos catódicos en tambores, al explotar sus propiedades electrostáticas.
En el "backstage" unas caras sonrientes y el mensaje "Great smiles, please!" (Grandes sonrisas, por favor) recordaban a las modelos que la alegría de una colección se transmite también con la expresión facial.
Sonia Rykiel firmó hoy una colección en la que trabajó los rombos, en sus múltiples tamaños y colores, y les imprimió un aire deportivo.
La firma francesa combinó las partes de arriba muy largas con tirantes, como camisetas de jugar al baloncesto, con las faldas de tubo de tonalidades grises con bordes en amarillo, rosa o azul.
Mucho más ligeros fueron los largos vestidos de estampados oníricos anudados a la cintura con una cinta.
Esta ligereza encontró inmediatamente su contrapunto en inmensas (¡inmensas!) pieles que envolvieron el cuello y descendieron casi hasta el suelo, simulando incluso las patas del animal.
Anne Valérie Hash apostó por los pantalones de corte deportivo, rectos con tiro bajo, que sirvieron de hilo conductor para una colección de geometrías en colores frescos y limpios como el blanco, el azul o el negro.
Los pitillo disfrutaron de dos colores, separados en la vertical, mientras que las partes de arriba se fundieron en ligera transparencia con el cuerpo.
Maison Martin Margiela partió del burdeos para llegar a una experimentación con la línea diplomática en una colección de prêt-à-porter primavera-verano muy heterogénea, con ligeros desvíos punk y clásicos.
Destacaron las mangas independientes con brocados y los corsés exteriores, además de las superposiciones y los contrastes de color, como el rojo vino-negro.
Los vestidos pudieron tener corazón de gabardina, llevarse con pantalón o ser fluidos en largo con un escote palabra de honor interrumpido por un tirante.
Romántica y rockera, así fue Isabel Marant que supo encontrar un equilibrio entre los volantes de tonos "nude", tierra y blanco, y los pantalones de cuero negro.
En esta cuarta jornada que clausuró Yohji Yamamoto, también desfiló Christian Dior, por Raf Simons.
FUENTE: Agencia EFE