SAN JOSÉ Famosos -  15 de noviembre 2013 - 18:08hs

Juicio contra escoltas de Bündchen y Brady en Costa Rica entró en conclusiones para sentencia

Un tribunal de Costa Rica inició las conclusiones este viernes del juicio contra tres exescoltas de la modelo brasileña Gisele Bündchen y el astro del fútbol americano Tom Brady por tentativa de homicidio contra un fotógrafo de la AFP y otro costarricense, constató la AFP.

Durante la primera parte de la audiencia, la Fiscalía y los dos abogados del fotógrafo salvadoreño Yuri Cortez y su colega Rolando Avilés, emitieron sus conclusiones.

Restan ahora las declaraciones de los tres defensores de los exguardaespaldas y el dictamen de sentencia, que no tiene fecha definida aunque cabe la posibilidad de que se dé en la misma sesión.

"Lo más probable es que el tribunal dicte sentencia hoy (viernes), pero por la complejidad del asunto se puede trasladar para otro día, aunque no lo creo probable", dijo a la AFP el abogado de los fotógrafos Víctor Herrera.

"Ahora que les toca el turno para hablar vamos a ver cuáles son sus argumentos, porque hasta ahora no se han defendido (los exguardaspaldas)", declaró Cortez.

Hasta ahora los acusados no han declarado y sus defensores no han presentado pruebas de descargo, centrando sus preguntas en asuntos como la distancia a la que tomaban las fotografías, o cuestiones relativas a su patrimonio. Tampoco han ofrecido declaraciones a la prensa.

La Fiscalía pidió absolver al costarricense Manuel Valverde, de 26 años, por falta de pruebas y testimonios que lo impliquen en el intento de homicidio.

También pidió ocho años de cárcel para el costarricense Miguel Solís, de 43, y el colombiano Alexander Rivas, de 34, con prisión preventiva inmediata.

Los abogados querellantes, por su parte, pidieron seis años de prisión para cada uno de los tres exguardaspaldas.

Cortez y Avilés acusan de tentativa de homicidio a Valverde, Solís y Rivas, quienes trabajaban como guardaespaldas de Bündchen y Brady cuando la pareja celebraba su boda el 4 de abril de 2009 en una casa de playa en Cóbano de Puntarenas, en el Pacífico costarricense.

Los fotógrafos, quienes habían tomado algunas imágenes de la boda en labores propias de sus medios, fueron abordados por los guardaespaldas, que les exigieron entregar las tarjetas de memoria de sus cámaras, a lo cual se negaron.

Cuando los reporteros se alejaban del lugar, al menos uno de los escoltas disparó contra el vehículo en que se movilizaban, poniendo en riesgo la vida de los reporteros gráficos.

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