Desde que el remake de 2004 del clásico 'Alfie' convirtió a Jude Law en el prototipo de sex-symbol del nuevo milenio, la vida privada y el aspecto físico del actor británico han sido sometidos a un escrutinio constante. Su affair con la niñera de sus tres hijos mayores -en total tiene cinco- cuando aún mantenía una relación sentimental con su ex Sienna Miller acaparó un sinfín de titulares y los cambios constantes en su línea del pelo han dado pie a todo tipo de rumores sobre los métodos a los que habría recurrido para lidiar con una aparente calvicie incipiente.
Sin embargo, con el paso del tiempo ha llegado también la calma: en la actualidad está casado con una psicóloga llamada Phillipa Coan y, en lo que respecta a su atractivo o su pelo, hace mucho que se convirtieron en la menor de sus preocupaciones.
"La verdad es que me divierte mucho pensar que a esta edad por fin me siento a gusto en mi propia piel. Estoy disfrutando de esta década de mi vida", ha confesado en una nueva entrevista a la revista italiana IO Donna.
Por otra parte, resulta irónico que a sus 47 años el seductor británico por excelencia haya encontrado sus últimos grandes éxitos de crítica y público en dos personajes que llevan incorporado el adjetivo 'joven': el de un cardenal estadounidense que se convierte en el papa Pío XIII con tan solo 47 años en la serie 'The Young Pope' dirigida por Paolo Sorrentino y el de Albus Dumbledore en la franquicia 'Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos', que muestra al director de la escuela de magia Hogwarts como un hombre en la cuarentena muy diferente al anciano que los fans conocieron en la historia original de Harry Potter.
"Este negocio nuestro es muy extraño", apunta él acerca de esta ironía. "Cuando tienes veintipocos, estás en una especie de campo de minas, al menos desde el punto de vista masculino, que por supuesto es muy diferente al de las mujeres. A los 30 puedes empezar a relajarte un poco más porque lo has conseguido, has sobrevivido. Cuando llegas a los 40, de pronto los papeles que te ofrecen empiezan a tener un fondo diferente, son más profundos, y dejas de preocuparte por ser el 'chico bonito' o por conservar el atractivo de la juventud. Sentir así de cómodo es maravilloso".



