Mel C

SHOWBIZ

Pese a que Victoria Beckham no quiso sumarse a la gira que sus compañeras de banda realizaron el pasado verano, la política de las Spice Girls en el último par de años ha pasado por presentar un frente unido ante el mundo, representado en esa famosa fotografía juntas que revolucionó Instagram en febrero de 2018, mientras estudian en teoría 'nuevas maneras' de continuar con su legado de 'girl power'.

Lo único, o más bien la única, que había logrado perturbar esa paz era Mel B, que con su costumbre de irse de la lengua enfureció a Geri Halliwell al afirmar en una entrevista que habían compartido una noche de pasión en sus años de juventud, aunque finalmente ambas consiguieron olvidar lo ocurrido para reencontrarse sobre los escenarios.

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Sin embargo, ahora Mel C ha querido recordar un episodio que tuvo lugar en 1996, a la salida de la gala de los BRIT Awards, cuando los paparazzi la sorprendieron llamando de todo menos guapa a Victoria. Según ella, lo que no trascendió en ese momento es que los responsables del grupo femenino dejaron muy claro a la primera de las dos que estaba en la cuerda floja y que cualquier otra salida de tono le costaría su puesto como la 'Spice deportista'.

"Me sentí muy dolida y abochornada. Todas nos habíamos tomado unas cuantas cosas y a la salida hubo una pequeña escaramuza entre Victoria y yo. No puedo repetir las palabras exactas en antena, pero digamos que le pedí que se marchara. Más tarde, me dejaron muy claro que si ese comportamiento se volvía a repetir, me echarían", ha recordado la artista a su paso por el programa de BBC Radio 4 'Desert Island Discs'.

Por una parte, esa experiencia le empujó a tomarse mucho más en serio su carrera, pero por otra también supuso el comienzo de una obsesión por alcanzar la perfección que acabaría trayéndolo muchos problemas.

"Pensar que podría haber metido la pata de esa manera y perderlo todo... Empecé a ser mucho, mucho más dura conmigo misma", ha admitido, relacionando ese cambio en su comportamiento con los desórdenes alimenticios que acabaría desarrollando más adelante. "Era demasiado estricta conmigo misma. No me permitía relajarme o bajar la guardia, porque me arriesgaba a estropearlo todo".

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