Los festivales y ceremonias se celebran en los templos y santuarios en todo Japón cada año para desear la crianza saludable de los bebés y los niños. Vestidos con el traje tradicional, los bebés se presentan en un ring frente a un árbitro que ayuda a los luchadores, hacen todo lo posible para que los bebés lloren. La ceremonia es sin duda más divertida para los padres que para los niños que participan.



