En lo alto de una colina de Hong Kong se levanta un centro de reciclaje donde miles de estatuas de divinidades abandonadas por sus propietarios, no siempre de buena gana, miran al mar, reparadas y pintadas.
FUENTE: AFP
En lo alto de una colina de Hong Kong se levanta un centro de reciclaje donde miles de estatuas de divinidades abandonadas por sus propietarios, no siempre de buena gana, miran al mar, reparadas y pintadas.
FUENTE: AFP