BRASILIA (AFP). El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, negó este martes que exista corrupción dentro de la presidencia o que la policía maneje correos que vinculen sentimentalmente al expresidente Lula con una ex alta funcionaria sospechada de tráfico de influencias.
Cardozo acudió a una comisión de la Cámara de Diputados para ofrecer explicaciones sobre la operación policial que desarticuló una banda de tráfico de influencias al interior de órganos federales.
" No puedo afirmar que la investigación llegó a la conclusión de que hay una organización delictiva en el seno de la presidencia ", sostuvo.
En el marco de la operación "Puerto Seguro", la policía federal allanó edificios gubernamentales y acusó a 18 exfuncionarios de varios delitos de corrupción, incluida Rosemary Noronha, destituida el 24 de noviembre de su cargo de jefa de la oficina de la presidencia en Sao Paulo.
La presidenta Dilma Rousseff, quien ha perdido a siete ministros por sospechas de corrupción, actuó de forma "implacable ante los indicios" y ordenó la destitución de todos los funcionarios sospechosos, recordó Cardozo.
La organización operaba principalmente a través de cinco exfuncionarios que cobraban sobornos a cambio de puestos públicos. Sin embargo, ninguno de ellos trabaja directamente con la presidencia, afirmó Cardozo.
Noronha, de 57 años y quien según Cardozo era apenas uno de los enlaces de la red de corrupción, fue presentada por la prensa brasileña el pasado fin de semana como una mujer influyente en el gobierno debido a su relación sentimental con el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.
" La relación con Lula explica la influencia de la exasesora ", afirmó el diario Folha de Sao Paulo. El periódico citó correos electrónicos de Noronha y otros funcionarios interceptados por la policía, y atribuye la influencia de la exfuncionaria "a la larga relación de intimidad que mantuvo con Lula" durante casi dos décadas.
Sin embargo, Cardozo calificó como "una especulación" que la policía hubiera interceptado grabaciones de la exjefe de la oficina de presidencia en Sao Paulo hablando con el expresidente Lula.
" Eso no existe. No hay diálogos grabados entre ella y terceras personas. Si alguien grabó conversaciones de ella con terceros lo hizo ilegalmente y tendrá que responder por ello ", afirmó el ministro.
El delegado de la policía federal en Sao Paulo, Roberto Troncon, también negó ante el Congreso que se hubiera interceptado comunicaciones de Noronha o que existan pruebas contra el expresidente.



