MEXICO ( AFP ) Con un pacto político inédito con partidos de oposición, la aprobación de una reforma de la educación, la detención por corrupción de la presidenta del poderoso sindicato de maestros, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha llegado a los cien días de gobierno haciendo valer su autoridad como jefe de Estado, según analistas.
Pero se espera principalmente que el hombre de 46 años de edad, quien trajo de regreso al poder al viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI) después de un paréntesis de 12 años, disminuya la violencia vinculada al narcotráfico que dejó más de 70.000 muertos durante los seis años de la presidencia anterior.
Peña Nieto "ha entrado con pie firme a la presidencia y todo lo que se ha realizado hasta el momento, desde la firma del Pacto por México (con la oposición) hasta los actos que se han realizado hasta el momento, muestran una claridad de objetivos y una voluntad de hacerlos cumplir y hasta ahora está teniendo éxito", dijo Francisco Valdés, Director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) de México.
"Hay una luna de miel con la sociedad en general, la sociedad aceptó muy bien los primeros pasos y la primeras decisiones" del gobierno de Peña Nieto, considera también José Antonio Crespo, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México.
El "Pacto por México", firmado el 2 de diciembre por Enrique Peña Nieto, el presidente del PRI y los de los opositores Acción Nacional (PAN, conservador), del expresidente Felipe Calderón y del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), es la respuesta del mandatario emanado de un partido que no ha tenido mayoría legislativa desde 1997.
Este pacto es "reconocimiento de que hay pluralidad, de que nos se va volver al pasado, de que hay disposición a la negociación y al diálogo con los partidos opositores", dijo Crespo.
Se trata, prosiguió Crespo, de "una buena señal que despeja un poco los temores" que surgieron en algunos sectores, en el sentido de que el PRI intentaría restaurar el autoritarismo que marcó los 70 años que duró en el poder hasta el año 2000, cuando fue desplazado por el PAN.
Otro de sus logros fue la aprobación por el Congreso de una reforma constitucional educativa que allana el camino para una mejora en la calidad de la educación a través de un mayor control en la preparación de los docentes.
Pero el trueno de la detención a finales de febrero de la dirigente del sindicato de maestros (SNTE), Elba Esther Gordillo, acusada de haber desviado a sus cuentas 120 millones de dólares en cuatro años de las arcas de su sindicato de docentes, es el que más sorprendió.
Esta medida drástica contra la mujer más poderosa de México, que manejó con mano de hierro el SNTE desde 1989, fue bien recibida por la opinión pública, cansada de la corrupción. "No hay intocables", afirmó el presidente.
Según las encuestas de la prensa, más del 70% de los mexicanos han aprobado la detención de Gordillo. Pero también son más propensos a querer que las detenciones no se detengan allí: el 92% de los encuestados cree que ahora se está investigando a otros líderes corruptos.
Crespo dice que mucho del éxito político que pueda tener Peña Nieto dependerá de la continuación de la lucha contra la corrupción, independientemente de su afiliación política.
"Todo depende de que venga adelante, si hay otros golpes de estos más variados, que mande un mensaje para inhibir, para disuadir a la corrupción independientemente del alineamiento político. Dependiendo de eso podremos ubicar el golpe de la maestra (Gordillo) como una vieja práctica del PRI, limitada, o como el inicio de una estrategia más amplia de combate serio a la corrupción", añadió.
La eficacia de la presidencia de Peña Nieto, que concluye en 2018 depende también de la disminución que logre en la violencia relacionada con el narcotráfico, una de las demandas más fuertes de los mexicanos.
Sin embargo los resultados en este campo sólo se pueden medir en el mediano y largo plazo, porque se trata de un cambio estructural que implica cambios profundos en el sistema judicial y policial, pero también el establecimiento de una política de prevención en la lucha contra la pobreza.
Pero todavía no se han mostrado cambios en los contornos de la política de seguridad. El despliegue del ejército ordenado por Calderón en diciembre de 2006 contra los traficantes de drogas sigue intacto, Peña Nieto no ha dicho que regresará a sus cuarteles a los soldados.
Otro elemento con el que tendrá que lidiar rápidamente Peña Nieto es el surgimiento de grupos de autodefensa en zonas pobres e indígenas que argumentan que crearlos es la única opción que les ha dejado la apatía del Estado ante el acoso al que los somete el crimen organizado.
Esto conlleva un riesgo de fragmentación, lo que es contrario al intento anunciado para unificar los comandos de las fuerzas de seguridad.
FUENTE: Agencia AFP