Fotografía facilitada por Arup. Londres planea ganar un espacio verde en su masificado centro gracias a un nuevo puente sobre el Támesis con dos islas artificiales pobladas de árboles y vegetación que podría estar construido en 2017. Foto/EFE

EFE

Londres (EFE). Londres planea ganar un espacio verde en su masificado centro gracias a un nuevo puente sobre el Támesis con dos islas artificiales pobladas de árboles y vegetación que podría estar construido en 2017.

El diseñador británico Thomas Heatherwick, autor del pebetero de Londres 2012, ha firmado un proyecto que encara la última fase del proceso administrativo de aprobación y que prevé iniciar en 2015 las obras del llamado Garden Bridge (Puente Jardín), que tendrá 367 metros de orilla a orilla.

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Dos amplias plataformas de treinta metros de ancho se asentarán en el centro del río, sobre dos grandes pilares, y estarán unidas entre sí por pasarelas más estrechas, de seis metros.

En ambas islas, ubicadas a escasa distancia del actual puente de Waterloo, el paisajista inglés Dan Pearson dará forma a un jardín con bancos, árboles y zonas de césped en las que podrán relajarse turistas y londinenses.

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El ministro de Economía británico, George Osborne, ya ha comprometido 30 millones de libras (36 millones de euros) para un proyecto que costará un total de 150 millones de libras (180 millones de euros).

El resto del presupuesto saldrá de inversiones privadas que gestionará la recién creada fundación Garden Bridge Trust, así como de la aportación de Transport for London, el ente público que gestiona la movilidad en la capital británica.

"El proyecto se encuentra en una fase crucial, con el lanzamiento de la fundación y la apertura del periodo de consultas previo a la aprobación, que podría darse a principios de año. Creemos que la construcción se podrá iniciar en 2015", explicó a Efe un portavoz de la Garden Bridge Trust.

El diseño de Heatherwick ha sido comparado con los jardines elevados que ya existen en metrópolis como París y Nueva York.

Manhattan inauguró en 2009 la primera sección de su característico High Line (Linea Elevada), un parque de 1,6 kilómetros construido sobre una línea elevada de ferrocarril en desuso.

El proyecto estadounidense se inspiraba por su parte en un antecedente francés, el Promenade Plantée (Paseo Plantado) de París, un parque público cultivado en una antigua vía de tren que transcurre a una altura de 10 metros en algunos tramos, inaugurada en 1993.

La idea original del puente verde londinense se debe en realidad a la actriz británica Joanna Lumley, que imaginó un jardín sobre el Támesis durante un paseo por una de sus orillas y logró entusiasmar a Heatherwick para que diera forma al proyecto.

"Será un vergel sensacional, en todos los sentidos. Un lugar sin ruidos ni tráfico, en el que solo se oirá el sonido de los pájaros y las abejas, del viento entre los árboles", describió Lumley.

"También será un modo seguro y rápido para cruzar el Támesis por esa zona. Habrá hierba, árboles, flores silvestres y plantas, un lugar único en Londres", afirmó la actriz, de 67 años.

La capital británica cuenta actualmente con 34 puentes que cruzan el Támesis a su paso por la ciudad, entre el de Hampton Court, en el oeste, y el de la Reina Isabel II, en el este, cerca del estuario del río.

El nuevo puente jardín se ubicaría entre el de Waterloo, construido en 1945, y el de Blackfriars, que se remonta a 1886.

El de Heatherwick sería el último paso sobre el Támesis que se levantaría en Londres después del Puente del Milenio, frente al museo Tate Modern, que se inauguró en el año 2000 y permaneció cerrado hasta 2002 debido a las oscilaciones que sufría su delicada estructura.

El Garden Bridge uniría la estación de metro de Temple, en la orilla norte, por debajo de la popular zona de Covent Garden, con el llamado South Bank, donde se ubican, entre otros espacios de interés, el Teatro Nacional británico y la estación de Waterloo. EFE

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