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Retirada de candidato y filtración de papeletas marcan la elección en Costa Rica

La retirada del candidato oficialista Johnny Araya y la insistencia de su partido en hacer campaña, así como la sustracción de algunas papeletas del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), marcan las semanas previas a la segunda ronda de los comicios presidenciales en Costa Rica.

Desde hace semana y media, cuando Araya anunció su retiro de la campaña al considerar que no tenía posibilidades de ganar el próximo 6 de abril ni el dinero para promocionarse, su Partido Liberación Nacional (PLN, en el poder) ha insistido en no desfallecer e incluso continuar sin candidato.

La cúpula del PLN decidió que sus figuras y los diputados electos en la primera ronda del pasado 2 de febrero, continúen pidiendo el voto en las comunidades, pero no hará publicidad en los medios de comunicación.

La retirada de Araya se ha convertido en una situación inédita en un proceso electoral de Costa Rica, desde que se instauró la actual Constitución Política en 1949, que prohíbe las renuncias a las candidaturas, ante lo cual el TSE está obligado a realizar la segunda vuelta.

Tal situación ha dejado las puertas abiertas al triunfo del candidato del centro izquierdista Partido Acción Ciudadana (PAC), Luis Guillermo Solís, quien sin embargo, no se confía y ha continuado su campaña en comunidades rurales y con anuncios audiovisuales.

En uno de los mensajes mensaje audiovisuales, que fue difundido en las redes sociales, Solís afirmó que "ahora es más importante que nunca salir a votar" para sacar del poder al PLN, que ha gobernado los últimos 8 años con Óscar Arias (2006-2010) y Laura Chinchilla (2010-2014).

"El pueblo es el que tiene que elegir el camino. Ningún partido, ningún candidato puede tomar ese derecho. Esta elección es entre el continuismo, que todavía no se ha ido, y la renovación que ya despunta. Entre un PLN que se aferra al poder y miles y miles de costarricenses que le dicen 'no' a la política clientelista", manifiesta Solís en el vídeo.

Esto se da unos días después de que Johnny Araya anunciara que haría gestiones para que en el primer año de Gobierno, el partido de Solís pueda dominar el directorio del Congreso y se facilite la consecución de acuerdos nacionales en temas urgentes.

A la inédita campaña se unió una situación que tampoco había ocurrido en décadas: la filtración de algunas papeletas que se utilizarían en la segunda vuelta electoral y que fueron publicadas por el Diario Extra.

El TSE anunció el viernes la separación de uno de sus funcionarios, que era de los encargado de custodiar el material electoral durante el proceso de impresión y su posterior traslado a las bodegas oficiales.

El sujeto, cuya identidad no ha trascendido, fue descubierto luego que el TSE revisara decenas de horas de vídeo grabado por las cámaras de seguridad que registraron el proceso de impresión de las papeletas.

El tribunal electoral reconoció que fue vulnerada la seguridad del material, pero que el proceso electoral no corre peligro alguno, pues es prácticamente imposible que con los distintas medidas de seguridad que se utilizan, se vaya a producir un fraude.

Es importante que los costarricenses tengan claro que lo ocurrido no pone en riesgo, en modo alguno, la transparencia del proceso electoral ni la pureza del sufragio, indicó el TSE en un comunicado durante esta semana.

El caso se encuentra en manos del Ministerio Público (Fiscalía) que investiga los motivos que tuvo el individuo para sustraer las papeletas y luego enviarlas a un medio de comunicación.

El próximo 6 de abril estarán llamados a las urnas 3,1 millones de costarricenses para elegir entre Solís y Araya, al presidente para el periodo 2014-2018, y que asumirá el cargo el 8 de mayo próximo en sustitución de Chinchilla.

La gran curiosidad del proceso es que pese a retirarse de la contienda, Araya podría ser elegido presidente y ejercer el cargo si así lo decide.

El gran enemigo de la segunda vuelta será el abstencionismo, que en la primera ronda fue del 31 % y que según analistas podría incrementarse el 6 de abril por la desmotivación de los partidarios de Araya.