RÍO DE JANEIRO Internacionales -  21 de marzo 2014 - 13:31hs

Río de Janeiro pide ayuda contra los narcos

Altos funcionarios de Río de Janeiro admitieron el viernes que le pedirán ayuda al cuerpo de elite de la policía federal para controlar una ola de violencia en las favelas que supuestamente ya estaban "pacificadas".

El anuncio se produjo horas después que supuestos miembros de una banda de narcos atacó tres retenes policiales en las favelas, donde hirieron a tres agentes e incendiaron uno de los contenedores metálicos navales que usan como oficinas en esas barriadas misérrimas. El incidente tuvo lugar cerca de la favela que el papa Francisco visitó durante su visita a Brasil el año pasado.

Los ataques provocaron temor sobre el alcance de un ambicioso programa de seguridad iniciado en 2008, en parte para asegurar la ciudad antes de la copa Mundial de este año y los Juegos Olímpicos de 2016.

Según la iniciativa, la policía y a veces soldados invaden las favelas, desalojan las bandas del narcotráfico e instalan puestos permanentes en las áreas que los narcos han usado durante décadas.

José Beltrame, alto funcionario de seguridad y arquitecto del programa de pacificación, dijo que los recientes ataques a la policía fueron ordenados por líderes narcos presos en un esfuerzo por limitar la expansión del programa, que restringiría más su área de operaciones.

El gobernador de Río, Sergio Cabral, se aprestaba a reunirse con la presidenta Dilma Rousseff en Brasilia el viernes más tarde para solicitar la ayuda de la policía federal.

El gobernador afirmó que la violencia es "un intento de los criminales por debilitar el exitoso programa de pacificación, que ha recuperado territorio que históricamente ha sido ocupado por pandillas para devolverlos al control del gobierno".

Desde el comienzo del programa de seguridad, la policía ha creado 37 "unidades de pacificación" permanentes que, según dicen, abarca un área con una población de un millón y medio. En esas áreas ha disminuido el número de asesinatos y tiroteos.

De todos modos, los residentes de esas favelas a menudo han acusado a la policía de actuar abusivamente.

Más de 20 policías que patrullan la mayor favela de Río, Rocinha, enfrentan cargos por la desaparición el año pasado de un obrero de la construcción de 42 años, Amarildo de Souza. Investigadores policiales dijeron que murió bajo tortura a manos de agentes que buscaban información acerca del paradero de drogas y armas e una banda. Su cadáver no ha sido hallado.