KATMANDU Internacionales -  19 de abril 2014 - 12:45hs

Un alud en el Everest propina a los sherpas el golpe más mortífero

La comunidad sherpa nepalí vivió ayer una de las jornadas más tristes de su historia al morir sepultados por un alud al menos 13 de sus miembros cuando escalaban el Everest, mientras otros tres siguen desaparecidos.

La tragedia llevó a otros sherpas que se encontraban en la montaña, como guías de escaladores extranjeros, a debatir la posibilidad de abandonar el Everest en señal de respeto por sus compañeros fallecidos.

El director del departamento de Turismo de Nepal, Madhu Sudan Burlakoti, confirmó hoy el último recuento de víctimas mortales.

"Los escaladores se encuentran muy afectados por la tragedia y no han sido capaces de hablar sobre lo sucedido, sobre todo por respeto a los muertos", dijo a Efe Jangbu Sherpa, quien se ofreció voluntario a acompañar los cadáveres de cinco de sus compañeros hasta Katmandú.

Cuatro de los supervivientes también fueron trasladados hoy a la capital nepalí.

"Nos dirigíamos al campamento base II cuando un gran bloque de hielo se desprendió de la montaña. No pensé que podría sobrevivir y estoy muy feliz por haberlo hecho", narró a Efe Wangdi Sherpa, de 26 años, desde una cama en el área de emergencia de un hospital.

Wangdi, que había ascendido en otras tres ocasiones al Everest, acompañaba a trece montañeros británicos, aunque en el momento del suceso estos esperaban en el campo base I mientras el sherpa preparaba la siguiente fase de la escalada.

"Tres de nosotros estábamos atados con una cuerda de seguridad y nos protegimos tras un fragmento de hielo", afirmó Wangdi, que aún así recibió un fuerte golpe en la cabeza.

"Pudimos ocultarnos porque íbamos los primeros y también sobrevivieron otros doce que nos seguían, así como los más retrasados. El resto murió", explicó el sherpa, quien aseguró que los tres permanecieron durante cinco minutos detrás del hielo antes de salir.

Otro de los supervivientes, el ayudante de cocina Rakesh Tamang, que resultó ileso salvo por una hinchazón en su brazo izquierdo, contó que tras el alud una "nube de polvo de nieve" lo cubrió todo, por lo que era imposible ver nada.

Mingma Sherpa, de 22 años, se encontraba todavía en estado de shock a su llegada al hospital: "¿Cómo llegué aquí?", repetía.

Sin embargo, hubo otros escaladores que no tuvieron tanta suerte, como el experimentado Ankaji Sherpa, de 37 años, que se encuentra entre los 13 fallecidos.

Su hija Chhechi, de 20 años, acudió al hospital donde estaba siendo realizada la autopsia a su padre, cuyo cuerpo pudo ver por un breve instante.

"No me puedo creer que esté muerto, siento que va a regresar", afirmó la joven.

Su padre la había llamado el jueves por la noche por última vez y le había explicado que se dirigía al campamento II. "Reza bien por mí", dijo Ankaji a su hija, quien aseguró que no sentía miedo por él pues había escalado el Everest en ocho ocasiones.

Chhechi tiene dos hermanas y tres hermanos menores, y uno de ellos se fue hace poco a un monasterio budista para convertirse en monje. Su padre era el único asalariado de la familia, por lo que no sabe cómo podrán subsistir.

En la mañana del viernes entre 50 y 60 sherpas se dirigían del campamento base I al II para preparar el terreno para los montañeros extranjeros con los que trabajaban, cuando se desprendió el gran bloque de hielo y unos 20 sherpas fueron sepultados.

Jiwan Ghimire, miembro de un turoperador que preparó una de las expediciones, explicó a Efe que los sherpas se disponían a trasladar a la siguiente fase de la escalada "tiendas de campaña, comida, cocinas y bombonas de oxígeno".

Cada escalador paga a las compañías que organizan los viajes entre 35.000 y 90.000 dólares, de los cuales unos 5.000 dólares van a parar a los sherpas, guías absolutos de los montañeros en su camino a la cima.

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