VATICANO Internacionales -  24 de abril 2014 - 18:07hs

Papa no insinúa nueva política Iglesia

Lo que el papa Francisco diga a los fieles en sus conversaciones telefónicas privadas no refleja la posición de la Iglesia, sostuvo el vocero del Vaticano el jueves.

El reverendo Federico Lombardi hizo esta declaración inusual luego de días de especulaciones de que el pontífice querría modificar la norma de la Iglesia católica que prohíbe dar la comunión a los fieles que vuelven a casarse después de un divorcio.

El tema se planteó al conocerse que Francisco llamó por teléfono a una mujer argentina que le pidió consejo, señalando que su párroco le negó acceso a los sacramentos porque el matrimonio anterior de su cónyuge no había sido anulado.

Según el esposo, Julio Sabetta, Francisco le dijo a su mujer que estaba libre de pecado y debía tomar la comunión.

Sabetta dijo que recibió la llamada del papa Jorge Mario Bergoglio el lunes por la tarde en su casa en San Lorenzo, en la provincia argentina de Santa Fe.

"El hombre preguntó por mi esposa. Yo dije, '¿De parte de quién?' 'Del padre Bergoglio', dijo. Así como si fuera uno más de mi familia", dijo Sabetta a la radio Cadena 3.

Añadió que su esposa, Jacqui Lisbona, tomó el teléfono y habló directamente con el papa.

"Dijo que quedaba libre de todo pecado, que bendijo a toda la familia, que queda libre para comulgar de aquí en más, que rezáramos por él... Fue algo muy maravilloso", expresó Sabetta, y añadió que después de la conversación, todos se abrazaron y lloraron.

La voz se corrió después que Sabetta escribió en Facebook que el papa había llamado. A esto siguieron las notas periodísticas con conjeturas de que Francisco eliminaría la prohibición de dar la comunión a los fieles divorciados y sus cónyuges.

El pontífice ha convocado a un sínodo para octubre para discutir una amplia gama de asuntos de familia, como la anticoncepción, el matrimonio y el divorcio. En un paso sin precedentes de cara a esa reunión, el Vaticano envió a todos los obispos del mundo un cuestionario para determinar si el común de los católicos conoce o aplica el magisterio de la Iglesia en esos asuntos.

La cuestión de si los católicos divorciados y vueltos a casar merecen un tratamiento diferente ha provocado un encendido debate entre cardenales, obispos y teólogos de cara al sínodo y es un tema al que Francisco asigna particular importancia. En "Sobre el cielo y la tierra", un libro escrito en colaboración antes de su elección al papado, Bergoglio pidió que el asunto se enfocara con mayor compasión.

En él señaló que según la doctrina católica, los divorciados que vuelven a casarse no están excomulgados y se les exhorta a participar de la vida de la parroquia.

El papa aparentemente le dijo a Lisbona que hiciera caso omiso de lo dicho por su párroco, que algunos católicos "tratan de ser más papistas que el papa" y le aconsejó que tomara la comunión en otra parroquia.

Pero la declaración de Lombardi, difundida en italiano, inglés y español, advierte que "hay que evitar deducir de esta circunstancia (las conversaciones privadas del papa) consecuencias relativas a la enseñanza de la Iglesia".

"En el ámbito de las relaciones personales pastorales del papa Francisco ha habido diversas llamadas de teléfono", dijo Lombardi. "Como no se trata absolutamente de la actividad pública del papa no hay que esperar informaciones o comentarios por parte de la Oficina de Prensa".

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