Después de un receso de dos semanas, el Congreso de Estados Unidos reanuda sus sesiones de trabajo el lunes y parece que los legisladores harán lo que mejor saben hacer: lo mínimo indispensable. Temas como la inmigración, la reforma tributaria y controles más rígidos para las armas serán como pacientes que fallecieron antes de llegar al hospital.
¿Aumentar el salario mínimo o restaurar las prestaciones por desempleo perdidas? Eso no va a suceder. ¿Obligar al gobierno a que apruebe el oleoducto Keystone XL? Dos carnadas para veto.
Las únicas cosas que podrían convertirse en ley en un Congreso amargamente dividido, con una Cámara de Representantes dirigida por republicanos y un Senado encabezado por demócratas, serán las que simplemente tendrían que pasar, como una iniciativa para evitar otro cierre del gobierno.
Esa es una lista corta, pero se volverá más breve aún si se dejan fuera aquellas cosas que pueden esperar hasta que pasen las elecciones.
La lista de prioridades la encabeza un proyecto de ley de gastos a corto plazo que pueda mantener al gobierno funcionando más allá del 1 de octubre, cuando inicia el nuevo ejercicio presupuestario. Las votaciones sobre esa iniciativa no son necesarias hasta septiembre.
Después de pagar un alto costo político al haber propiciado el cierre parcial del gobierno a fines del año pasado, los republicanos no permitirán que vuelva a suceder, sobre todo con unas elecciones a la vuelta de la esquina. La iniciativa de este año no debería presentar ningún problema.
Mucho más difícil, sin embargo, será el segundo punto principal de la lista de pendientes: hallar más fondos para mantener a flote los proyectos de construcción de carreteras y puentes.
Los proyectos se están quedando sin efectivo. El gobierno federal dice que eso podría significar una desaceleración en los proyectos de construcción durante la segunda mitad del año, cuando los legisladores pedirán a los votantes que los reelijan. La actual ley de financiamiento de carreteras expira a finales de septiembre.
"El número de pendientes (que deben cumplirse) es pequeño", dijo el cabildero republicano Hazen Marshall, del Grupo Nickles. "Sin embargo, el grado de dificultad, sobre todo para la ley de carreteras, es muy alto".
FUENTE: AP




