AFGANISTAN Internacionales -  4 de mayo 2014 - 09:20hs

El pueblo devastado por los deslaves en Afganistán implora ayuda

AAB BAREEK, 4 mayo 2014 (AFP) - Presas de una desolación total, los supervivientes de los corrimientos de tierra en el nordeste de Afganistán exigían este domingo ayuda urgente y lloraban a las 300 personas muertas en la tragedia que transformó este remoto pueblo en un cementerio.

Los masivos deslizamientos de tierras se produjeron el viernes en el distrito de Argo de la provincia de Badajshan, una región pobre y montañosa fronteriza con Tayikistán, China y Pakistán, y relativamente preservada hasta ahora de la violencia de los insurgentes talibanes.

Tras unas lluvias torrenciales, se formó un torrente de lodo y de piedras que llegó por un valle encajonado hasta la localidad de Aab Bareek, arrasándola.

El alud destruyó cientos de casas y dejó al menos 300 muertos, según las autoridades, que advirtieron sin embargo que podría haber más víctimas.

El presidente Hamid Karzai decretó este domingo como jornada de duelo nacional en homenaje a las víctimas, y las banderas afganas ondeaban a media asta en los edificios oficiales.

En Aab Bareek, la catástrofe dejó a 700 familias en la miseria absoluta, y muchas de ellas pasaron las dos últimas noches a escasos metros de las ruinas de sus casas, frágiles edificaciones de adobe barridas por una avalancha de tierra.

"Estaba comiendo cuando sucedió", explica Begum Nisa, una afgana de 40 años.

"Escuché un enorme ruido, como un rugido, y me di cuenta de que era un corrimiento de tierra. Grité a mi familia 'escapad', pero ya era demasiado tarde. Perdí a mi padre, a mi madre, a mi tío y a otros cinco miembros de su familia", agregó.

Las operaciones de búsqueda destinadas a encontrar supervivientes concluyeron oficialmente el sábado y las autoridades tratan ahora de asistir a los damnificados, con la ayuda de organizaciones humanitarias.

- "Reconstruir el pueblo" -

De momento se empezaron a distribuir algunas tiendas de campaña y raciones de víveres.

"Nos dieron tiendas, pero no bastan", declaró a la AFP Imam Jaldar, un hombre de 60 años que perdió a su mujer y a dos de sus hijos.

"Necesitamos comida y muchas otras cosas. Y hay muchas víctimas que no han recibido todavía ninguna ayuda del gobierno", añade.

Zarghoona, una mujer de 35 años, pasó la noche en una colina cercana con sus hijos, a la intemperie a pesar del frío.

"Mi marido ha muerto. Mis hijos son pequeños y no pueden trabajar. No sé cómo voy a poder darles de comer", dijo con la voz entrecortada por el llanto.

Para Aminulá Amín, uno de los jefes de Aab Bareek, "hay que reconstruir el pueblo en otro lugar". "Aquí la gente ha perdido todo lo que tenía, familiares, bienes, ganado... No hay nada que les permita salir adelante", explicó.

Un fondo de urgencia creado por la administración para ayudar a los afectados reunió hasta ahora 350.000 dólares, dijo a la AFP el portavoz del gobierno local, Ahmad Naweed Frotan.

El drama conmocionó a la comunidad internacional. En Nueva York, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon expresó su "profunda tristeza".

La ONU, Estados Unidos y la Unión Europea se han declarado dispuestos a ayudar a los damnificados.

La catástrofe se produjo una semana después de que unas crecidas dejaran un centenar de muertos en el norte de este país desgarrado por tres décadas de guerra y que figura entre los más pobres del mundo.

FUENTE: AFP