TURQUÍA Internacionales -  23 de mayo 2014 - 11:20hs

Con su viaje a Colonia, Erdogan lleva la división política turca a Alemania

El polémico viaje a Colonia del primer ministro turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, llevará mañana a Alemania no sólo su visión política y social sino también la profunda división política y social que vive Turquía.

El mandatario turco hablará ante unas 20.000 personas en el estadio "Lanxess Arena" pero sus adversarios prevén reunir a decenas de miles más en las calles de Colonia, en lo que la prensa islamista turca ha tildado de "trampa para Erdogan".

El acto tiene como objetivo formal celebrar el décimo aniversario de la denominada "Unión de Demócratas turco-europeos".

Sin embargo, los críticos del mandatario turco aseguran que éste lo aprovechará para hacer campaña de cara a las elecciones presidenciales de agosto a las que pretende presentarse.

En Alemania viven cientos de miles de turcos con derecho a voto en su país de origen.

El diario "Aksam" lamenta en su edición de hoy que Alemania haya "abierto la puerta a provocaciones", al autorizar ocho manifestaciones, alguna "a sólo 800 metros" del estadio en el que hablará Erdogan.

"Aksam" destaca asimismo a las agrupaciones alevíes entre los principales organizadores de las protestas.

Los aproximadamente 15 millones de seguidores de esta fe, una religión de Anatolia sólo remotamente relacionada con el Islám, luchan por su reconocimiento como confesión en Turquía y encabezan la oposición a las políticas islamistas del actual Gobierno.

"La Federación de Asociaciones Alevíes de Alemania ha preparado el terreno legal y vendrán numerosos manifestantes de otros países europeos", adelantó el presidente de la confederación europea de asociaciones alevíes, Turgut Öker.

"Unos 60.000 llegarán con autobuses desde toda Alemania y en total esperamos a unas 100.000 personas", precisó el activista aleví en declaraciones telefónicas a Efe en Ankara.

La tensión política aumentó después de que Erdogan tildara al presidente alemán, Joachim Gauck, tras su visita en abril y su discurso crítico, de portavoz de "alevíes ateos de Alemania".

También pesa el hecho de que prácticamente todas las víctimas mortales de las protestas antigubernamentales desde el verano pasado en Turquía eran alevíes, incluyendo un hombre que murió ayer por un disparo policial en Estambul.

"No es casualidad: los barrios alevíes sufren una presión policial específica y la rabia crece", aseguró Öker.

La sensación de opresión viene de lejos: no está superado aún el trauma de la masacre de Maras en 1978, en la que un centenar largo de alevíes fue asesinado brutalmente por grupos derechistas, aparentemente en connivencia con el Estado.

Los amagos de reforma lanzados por Erdogan desde su llegada al poder en 2002 no han satisfecho a los alevíes.

Éstos exigen dos medidas clave: la eliminación de la asignatura de religión (musulmana suní) obligatoria en los colegios y el reconocimiento de sus templos, los 'cemevi', como lugares de culto.

Tras los choques del parque Gezi hace un año y la retórica cada vez más islamista de Erdogan, que no pierde ocasión de subrayar la pertenencia de los ciudadanos turcos a la comunidad mundial islámica, el abismo se ha ensanchado.

"El encuentro del domingo será una protesta contra la actitud antidemocrática y totalitaria de Erdogan. Decimos: 'No puedes ser demócrata; no te queremos aquí", subrayó Öker, el líder aleví.