ver más
Telemetro
EEUU Internacionales -  4 de octubre de 2014 - 21:03

EEUU enfrenta en Siria los límites de la campaña de bombardeos

La batalla de Kobane, tercera ciudad kurda en el norte de Siria asediada por los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI), ilustra los límites de la campaña de ataques aéreos llevada a cabo por Estados Unidos y sus aliados.

Los aviones de combate y drones de la flota más poderosa del mundo llevan cerca de 15 incursiones esta semana sin poder aparentemente cambiar el curso del asalto yihadista que comenzó el 16 de septiembre sobre esta región fronteriza con Turquía.

La toma de esta ciudad, donde solo quedarían algunos miles de civiles, permitiría al grupo extremista controlar una larga franja continua de territorio fronterizo con Turquía.

Según expertos y exoficiales militares estadounidenses, la tenaz resistencia de los kurdos, que con el apoyo de los rebeldes sirios libran una lucha desproporcionada contra los combatientes del grupo EI, muestra claramente los límites de una intervención exclusivamente aérea, sin la presencia de aliados bien organizados sobre el terreno que puedan aprovechar esos ataques.

"Los kurdos se enfrentan a combatientes del EI bien organizados y bien equipados", explica Seth Jones, exconsultor de las fuerzas especiales estadounidenses. "Se trata de un problema mayor, que concierne a toda Siria, donde la intervención estadounidense no está bien coordinada con fuerzas sobre el terreno, en parte a causa del gran número de grupos rebeldes".

Los ataques aéreos en torno a Kobane, la más pequeña de las tres regiones del Kurdistán sirio, fueron hasta ahora relativamente limitados en su número y su poder si se les compara con otros lugares, lo que refleja, según los expertos, la falta de información de la que disponen los servicios de inteligencia.

A pesar de las cámaras ultrasofisticadas y los sensores con los que están equipados los aviones estadounidenses, es difícil identificar a los blancos enemigos, especialmente por el mal tiempo, sugiere Ben Connable, exagente de estos servicios en el cuerpo de marines.

Dirigentes kurdos y analistas estadounidenses acusan al presidente Barack Obama de pecar de exceso de prudencia. Afirman que los ataques aéreos estadounidenses realmente contundentes podrían poner fin al avance de los islamistas.

El teniente general David Deptula, hoy retirado, cree que la campaña aérea está frenada por la burocracia.

"Sobre el terreno, tenemos el sentimiento de que hay demasiadas personas que intentan inmiscuirse en la gestión de estos ataques aéreos", afirma Deptura, que dirigió campañas aéreas en Irak y Afganistán y que cree que es necesaria "una vigilancia 24 horas" para que cada vez que se detecten combatientes o equipamiento de la organización yihadista se les ataque "inmediatamente".

El proceso de aprobación se remonta a la guerra en Afganistán, donde el Ejército estadounidense tomó precauciones extremas tras una serie de errores que costaron la vida a civiles.

Pero, según Deptura, la guerra en Siria e Irak es bien diferente, ya que los blancos son, con mayor frecuencia, combatientes a bordo de camiones y en movimiento.

El secretario de Defensa, Chuck Hagel, sostuvo que el jefe del comando estadounidense de Medio Oriente y Asia Central (Centcom), el general Lloyd Austin, tenía toda la autoridad para dirigir la campaña de ataques.

El Pentágono sugirió este viernes que los ataques aéreos en Siria no están forzosamente destinados a cambiar el curso de alguna batalla en concreto sino que buscaban afectar al abastecimiento de hombres y material con el fin de ayudar al Ejército iraquí a combatir el grupo EI.

"Subrayo una vez más que el objetivo en Siria es eliminar el santuario y el refugio del que disponen", afirmó el contralmirante John Kirby. "En Irak, se trata de concentrarse en asistir a las fuerzas de seguridad iraquíes y a las fuerzas kurdas sobre el terreno".

ddl/rap/lb/jmb/ja

En esta nota:

Las Más Leídas

Recomendadas
Más Noticias