AP

Correos electrónicos que muestran que General Motors Co. ordenó medio millón de interruptores de arranque de reemplazo casi dos meses antes de informar al gobierno de un llamado a reparación serán estudiados en todo detalle por fiscales federales que investigan la conducta de GM, según expertos jurídicos.

Los mensajes, dados a conocer el lunes por un abogado que ha demandado a GM, provocan nuevamente interrogantes sobre el grado de franqueza de la compañía con las autoridades normativas y legisladores, así como la investigación de la propia GM sobre los interruptores defectuosos dirigida por el ex fiscal federal Anton Valukas.

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Los mensajes, enviados entre diciembre y febrero, muestran que un empleado bajo contrato con GM preguntó por los interruptores de repuesto el 18 de diciembre de 2013 y los ordenó al suministrador Delphi el día siguiente, en preparación para reemplazar la pieza defectuosa en entre 500.000 y más de 700.000 vehículos. El costo se calculó en casi 3 millones de dólares.

Pero GM no reportó un defecto de seguridad a la Administración Nacional de Seguridad en el Transporte (NHTSA) hasta 51 días después, el 17 de febrero de 2014. Las leyes federales exigen a los fabricantes de vehículos que informen de cualquier defecto a la NTHSA en un período de cinco días laborales después de identificarlos.

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La Fiscalía Federal de Distrito de Manhattan está investigando posibles acciones penales por parte de GM en el manejo del llamado a reparación de 2,6 millones de vehículos en todo el país. Los interruptores defectuosos son responsables de por lo menos 32 muertes y cientos de lesiones. Los interruptores podían quedar desactivados en la posición de encendido, lo que provocaba que el motor se apagara de repente y desactivaba las bolsas de aire. GM ha reconocido que estuvo al tanto del problema durante más de 10 años.

Los mensajes oscurecen el cronograma que GM ha entregado a las autoridades sobre el llamado a reparación. El pedido de las piezas ocurrió poco después de una reunión el 17 de diciembre entre un panel de tres ejecutivos de GM que decide qué vehículos deben llamarse a reparación. Pero el reporte de Valukas indicó que aunque el panel escuchó una presentación de investigadores de GM que trataban de reemplazar los interruptores, ese día no se tomó una decisión. GM dice que no decidió que debía llamar los vehículos a reparación hasta el 31 de enero.

Los mensajes también pudieran llevar a más audiencias en el Congreso sobre el asunto y la presidenta ejecutiva Mary Barra tendría que testificar de nuevo.

El senador Richard Blumenthal, demócrata por Connecticut y miembro del panel del Senado que ha investigado cómo GM manejó el asunto de los interruptores defectuosos, dijo el lunes que Barra debe declarar de nuevo.

"Creo con firmeza que se le debe dar la oportunidad de que explique estas contradicciones", dijo Blumenthal en una entrevista telefónica.

Por su parte, la representante Diana DeGette, demócrata por Colorado, miembro de la subcomisión de la Cámara que también ha investigado el asunto, dijo que GM no informó de sus acciones a las autoridades normativas federales y legislativas.

"Una vez más, el liderazgo y la integridad de la cúpula directiva de GM merecen el escrutinio más estricto", dijo DeGette.

Los fiscales federales investigan si GM engañó a las autoridades normativas y es posible que la se presenten cargos penales contra la compañía y algunos empleados. GM ya ha reconocido que infringió la ley, aceptó pagar una multa de 35 millones de dólares y la supervisión estricta del gobierno federal.

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