El embajador estadounidense Mark Lippert se encontraba estable después de que un hombre que gritaba demandas de una Corea unida le cortara en el rostro y la muñeca con una navaja, según dijeron el jueves las autoridades estadounidenses y la policía surcoreana.
Varios medios mostraron imágenes donde Lippert aparecía aturdido, mirando su mano izquierda cubierta de sangre y sosteniendo la derecha sobre un corte en el lado derecho de su rostro, con la corbata rosada salpicada de sangre.
El Departamento de Estado condenó el ataque, el cual ocurrió en un centro de artes escénicas en Seúl cuando el embajador se preparaba a presentar una conferencia sobre las perspectivas de paz en la dividida península de Corea.
La embajada estadounidense dijo más tarde que Lippert tenía pronóstico estable tras ser operado en un hospital de Seúl.
Los médicos necesitaron 80 puntos para cerrar la herida que sufrió el diplomático en el rostro, que medía 11 centímetros (poco más de 4 pulgadas) de largo y unos 3 centímetros (poco más de 1 pulgada) de profundidad, indicó en una sesión informativa emitida por televisión Chung Nam-sik, del hospital Severance. El corte no afectó a los nervios ni a las glándulas salivales del embajador, añadió el portavoz.
Chung dijo que el cuchillo había atravesado el brazo izquierdo de Lippert y dañado los nervios que conectaban su dedo meñique, así como tendones conectados con el pulgar. Lippert tendrá que recibir atención hospitalaria durante los siguientes tres o cuatro días y podría sufrir problemas de sensibilidad en la mano izquierda durante varios meses, dijo Chung.
El ataque podría sorprender a muchas personas poco familiarizadas con la zona porque Estados Unidos es el más estrecho aliado de Corea del Sur, su protector militar y gran socio comercial, además de ejercer influencia cultural.
Pero las declaraciones recogidas en los medios sobre que el sospechoso —Kim Ki-jong, de 55 años— exclamó durante el ataque "Corea del Sur y del Norte deberían reunificarse", subrayan la profunda división política en Corea del Sur sobre el aún reciente legado de la Guerra de Corea de 1050-53. Técnicamente, la guerra sigue en marcha porque terminó con un armisticio, no un tratado de paz.
Algunos surcoreanos creen que la presencia de 28.599 tropas estadounidenses destinadas en el país, como disuasión a Corea del Norte, es un motivo para que prosiga la división en la península, separada en dos estados por la frontera más fortificada del mundo. La maquinaria de propaganda norcoreana plantea esa posición a menudo en los medios estatales.
Varios grupos civiles conservadores teníen previsto celebrar marchas el jueves para condenar el ataque al embajador.
Lippert, de 42 años, se convirtió en embajador el año pasado y ha sido popular durante su estancia en Seúl. Su esposa dio a luz ahí y la pareja le dio a su hijo un segundo nombre coreano. Lippert fue asistente de la Secretaría de Defensa para Asuntos Asiáticos de Estados Unidos y un asistente en política exterior del presidente Barack Obama cuando éste fue senador federal.
FUENTE: AP




